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Acuerdo EE. UU.-Irán enfrenta obstáculos por la oposición de Israel
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Acuerdo EE. UU.-Irán enfrenta obstáculos por la oposición de Israel

jueves 18 de junio de 2026, 13:13h

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El acuerdo entre Estados Unidos e Irán, que incluye un memorando de entendimiento para terminar con el bloqueo naval en el estrecho de Ormuz y abrir negociaciones nucleares, enfrenta serias dudas sobre su viabilidad. A pesar de la promesa de un fondo de reconstrucción de 300 mil millones de dólares para Irán, las tensiones persisten debido a la demanda iraní de que Israel detenga la violencia en Líbano, lo cual Israel ha rechazado. La situación se complica por la inestabilidad política en Israel y la falta de confianza en el cumplimiento del acuerdo por parte de Irán, lo que sugiere que este pacto podría estar destinado al fracaso.

El presidente de EE. UU., Donald Trump, el vicepresidente JD Vance y el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, han alcanzado un acuerdo preliminar de 14 puntos que busca poner fin al bloqueo naval estadounidense en el estrecho de Ormuz, así como en los puertos iraníes y la región del Golfo Pérsico. Esta información proviene de fuentes oficiales estadounidenses citadas por CNN. El acuerdo de paz interino está programado para su firma formal en Ginebra este viernes y promete una extensión de cese al fuego de 60 días junto con el inicio de negociaciones nucleares.

No obstante, detrás de este aparente avance diplomático se ocultan numerosas interrogantes: ¿Qué ha prometido Irán a cambio del acceso a un fondo de reconstrucción potencial de $300 mil millones? ¿Es confiable un país que las agencias de inteligencia occidentales han acusado durante mucho tiempo de buscar armas nucleares? La respuesta parece ser negativa, ya que Irán exige que Israel detenga la violencia en Líbano, algo a lo que Israel no está dispuesto a acceder. De esta manera, el acuerdo entre EE. UU. e Irán parece estar destinado al fracaso.

Aspectos clave del acuerdo

  • Trump y Ghalibaf han acordado un tratado interino que reabre el Estrecho de Ormuz y da inicio a conversaciones nucleares.
  • El vicepresidente Vance sugirió que Irán podría acceder a un fondo de reconstrucción financiado por el Golfo por $300 mil millones si cumple con sus obligaciones.
  • Israel se opone firmemente; Netanyahu ha declarado que él y Trump «no siempre están de acuerdo».
  • Las reservas comerciales de petróleo ya están por debajo del mínimo registrado a principios de 2022, lo que indica un mercado cada vez más ajustado.
  • Los analistas advierten que incluso con la reapertura del estrecho, los mercados energéticos físicos podrían tardar meses en normalizarse.

El vicepresidente JD Vance comentó a CBS News que Irán «podría tener acceso» a un fondo de reconstrucción valorado en $300 mil millones, siempre y cuando cumpla con sus compromisos. Sin embargo, Trump descalificó los informes sobre dicho pago como «noticias falsas», afirmando en Truth Social que «Irán ha acordado nunca tener un arma nuclear».

Esta contradicción entre el mensaje oficial y la realidad del acuerdo plantea serias preocupaciones. El fondo mencionado por Vance representaría una inyección financiera masiva para una economía iraní gravemente afectada por sanciones, lo cual podría liberar recursos para las ambiciones nucleares de Teherán. Aunque Trump insiste en que el objetivo es evitar que Irán obtenga armas nucleares, la situación resulta sospechosa. Las reservas comerciales de petróleo ya han disminuido en 7 millones de barriles desde principios de 2022 y continúan cayendo a razón de 11 millones semanalmente, según el analista Amarpreet Singh de Barclays.

La oposición israelí: un factor crítico

El primer ministro Benjamin Netanyahu ha puesto su futuro político en juego al depender de su relación con Trump; sin embargo, esa relación ahora representa una carga. El acuerdo entre EE. UU. e Irán deja intacta a la República Islámica, una perspectiva inaceptable para muchos israelíes independientemente del espectro político. Ante unas elecciones inminentes este otoño, Netanyahu debe lidiar con un pacto que legitima la influencia regional iraní.

Funcionarios israelíes ya han declarado que «el acuerdo de Trump no nos vincula», manteniendo tropas en el sur del Líbano pese a las exigencias del ministro iraní Abbas Araghchi para una retirada total israelí como parte del trato. La situación es extremadamente volátil: Irán ha condicionado la supervivencia del acuerdo al cumplimiento israelí mientras que Israel ha dejado claro que priorizará sus propios intereses en materia de seguridad.

Si Netanyahu se siente acorralado políticamente, podría optar por un ataque preventivo contra las instalaciones nucleares subterráneas profundas de Irán, lo cual desencadenaría precisamente el escenario que se pretende evitar con este acuerdo. Irán cuenta con baterías costeras en las islas Hormuz y Abu Musa y lanzadores de misiles en Bandar Abbas y Jask, capaces de bloquear el estrecho en cuestión de horas. Los Houthis ya han demostrado en el Mar Rojo cuán fácilmente un adversario decidido puede interrumpir el comercio global utilizando armas relativamente primitivas; el arsenal iraní es considerablemente más sofisticado e incluye drones marítimos y misiles capaces de hundir cualquier buque intentando navegar por esas aguas. La historia muestra que estas naciones se niegan a ceder ante la otra parte; años de resentimiento y desconfianza solo han alimentado aún más su odio mutuo. El Acuerdo entre EE. UU. e Irán busca una compra temporal para mantener la paz, pero es probable que sea tan efímero como todos los acuerdos anteriores.

Fuentes:

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