La interceptación de un camión español en la autopista A63 francesa, a la altura de Cestas, en Gironda, ha abierto una línea de investigación que va mucho más allá del vehículo detenido y de la droga incautada. El caso, que se produjo el 10 de agosto de 2025 tras una operación conjunta entre la Gendarmería francesa y la Guardia Civil española, terminó con el hallazgo de aproximadamente 1,3 toneladas de cocaína ocultas en un cargamento transportado por carretera.
Según la información recopilada, el camión procedía de España, estaba siendo vigilado desde semanas antes y habría realizado viajes repetidos entre España y el norte de Europa. El destino final de la mercancía se situaría en Europa central o septentrional, lo que encaja con una ruta de transporte internacional de largo recorrido a través del corredor España–Irún/Biriatou–A63–Francia–Benelux/Alemania.
Los primeros análisis apuntaron inicialmente hacia empresas españolas del eje Zaragoza–Navarra–País Vasco. Sin embargo, la propia dimensión del alijo y el tipo de ruta utilizada hicieron perder fuerza a la hipótesis de una empresa de transporte ligero o paquetería. El perfil logístico que mejor encaja con el expediente es el de una tractora española, semirremolque de carga general o lona, rutas habituales hacia Bélgica, Países Bajos o Alemania y uso frecuente del corredor atlántico francés.
La investigación preliminar no ha permitido vincular públicamente a ninguna de las empresas españolas analizadas con la operación policial. Entre los operadores estudiados figuran compañías del sector del transporte internacional, pero hasta ahora no existe evidencia pública que las relacione directamente con la cocaína incautada en la A63.
La aparición de una pista andorrana
En el curso de la reconstrucción societaria apareció una empresa andorrana: Transport Logístic Internacional Verd, SL, conocida por sus siglas TLIV. La sociedad fue constituida el 2 de octubre de 2013, tiene domicilio en la avenida Carlemany 67 de Escaldes-Engordany y declara como actividad el transporte de mercancías y los servicios relacionados con el transporte.
El análisis registral permitió identificar entre sus socios históricos a Josep Magallón Torné, Manuel Ortigosa Moreno y Xavier Altimir Planes, todos ellos vinculados de una u otra forma al sector profesional del transporte en Andorra. Magallón aparece relacionado con la Associació de Transportistes de Mercaderies i Carburants d’Andorra, mientras que Altimir y Ortigosa figuran históricamente conectados con Transportes Nord Andorra.
El dato más relevante aparece en mayo de 2026, cuando entra en TLIV la sociedad española DAAR Shipping and Trading, SL, con aproximadamente el 40 % del capital. Al mismo tiempo pasa a figurar como administrador solidario David Ares Mosquera.
DAAR Shipping and Trading, con sede en Barcelona, está especializada en transporte internacional, logística multimodal, gestión aduanera, freight forwarding y comercio exterior. No responde al perfil clásico de una empresa con una gran flota propia identificable, sino al de un operador logístico y aduanero con capacidad para organizar, coordinar o intermediar operaciones internacionales.
Este punto es importante porque el caso A63 no solo plantea la pregunta de quién conducía el camión o a nombre de quién circulaba la carga. También abre otra cuestión más compleja: qué redes de intermediación, subcontratación, transitarios y operadores logísticos pudieron intervenir en una ruta internacional de mercancías entre España, Francia y el norte de Europa.
Conviene subrayarlo con claridad: no existe, a día de hoy, ninguna evidencia pública que permita afirmar que TLIV participara en el transporte interceptado, que DAAR Shipping and Trading estuviera implicada en los hechos investigados, ni que David Ares Mosquera tuviera relación con la operación policial. Lo que sí existe es una red societaria documentada en torno al transporte internacional entre Andorra y España que merece ser observada dentro del contexto logístico del expediente.
El hallazgo de AM Affrètements en Francia
A esa línea se añade ahora otro dato llamativo: la sociedad francesa AM Affrètements, con sede en Auterive, al sur de Toulouse. La empresa no aparece como un transportista clásico con flota propia claramente identificable, sino como un commissionnaire de transport o transitario, es decir, un intermediario que organiza transportes con terceros.
AM Affrètements figura con el SIREN 927 580 977, fue constituida el 4 de abril de 2024, inscrita en el Registro de Comercio y Sociedades de Toulouse, con un capital social de 10.000 euros y actividad principal de “affrètement et organisation des transports”, es decir, contratación y organización de transportes. Su gerente fundador fue Anthony Mossotto.
Uno de los elementos más llamativos es su domicilio: 780 Route d’Espagne, Espace Firmin Pons-Coworking, en Auterive. No se trata de una plataforma logística, una base de camiones o una nave de transporte, sino de un espacio de coworking y domiciliación empresarial. Ese dato no implica por sí mismo ninguna irregularidad, pero sí describe una estructura empresarial ligera, más compatible con una actividad administrativa, comercial o de intermediación que con una base logística tradicional.
La cronología societaria también resulta significativa. AM Affrètements nace en abril de 2024, registra modificaciones estatutarias en diciembre de ese mismo año y aparece disuelta en junio de 2025, con Anthony Mossotto como liquidador. Es decir, una vida societaria muy breve: poco más de un año.
La conexión con el expediente A63 no está probada. Pero el encaje territorial y temporal merece atención. Auterive se encuentra al sur de Toulouse, en una zona utilizada por operadores que trabajan entre España y Francia. La sociedad declaraba actividad internacional por carretera, mar y aire. Y su disolución se produce en 2025, en el entorno temporal de la investigación francesa.
No se puede afirmar que AM Affrètements esté relacionada con el camión interceptado en Cestas ni con la cocaína incautada. Pero en una investigación sobre transporte internacional, subcontratación y posibles estructuras de intermediación logística, una sociedad recién creada, sin empleados declarados, domiciliada en un coworking y disuelta al poco tiempo, constituye una pista razonable para futuras verificaciones.
Una investigación que apunta más a la red que al camión
La principal conclusión de esta reconstrucción preliminar es que el caso A63 no puede analizarse únicamente desde el vehículo detenido. La dimensión del alijo, la ruta internacional, la vigilancia previa y los viajes repetidos entre España y el norte de Europa sugieren un esquema logístico más amplio.
En ese contexto, adquieren importancia tres niveles de análisis: los transportistas que operan físicamente en la ruta, los operadores logísticos que organizan o intermedian los envíos y las sociedades con conexiones transfronterizas entre España, Francia y Andorra.
La pista andorrana de TLIV y DAAR Shipping and Trading muestra una estructura societaria real y documentada vinculada al transporte internacional. El hallazgo de AM Affrètements introduce, por su parte, una posible línea francesa centrada en los transitarios y en las sociedades de intermediación logística de corta vida.
El siguiente paso natural sería reconstruir el mapa de relaciones de Anthony Mossotto: otras sociedades en las que haya figurado, posibles licencias como commissionnaire de transport, relaciones con operadores de Occitania y eventuales conexiones con España o Andorra.
Por ahora, la relación entre estas sociedades y el expediente A63 sigue siendo una hipótesis de trabajo. Pero la investigación preliminar sí permite una conclusión clara: alrededor del corredor España–Francia–norte de Europa existe un ecosistema logístico complejo, con transportistas, transitarios, sociedades de intermediación y estructuras transfronterizas que pueden resultar decisivas para entender cómo se organiza una operación de esta magnitud.
En una investigación de narcotráfico por carretera, el camión es solo la parte visible. La pregunta de fondo es quién organizó el viaje, quién coordinó la carga, quién conocía la ruta y qué estructura empresarial permitió que 1,3 toneladas de cocaína circularan por uno de los principales corredores logísticos de Europa.
La investigación del camión en la A63 revela un complejo entramado logístico entre España, Francia y Andorra.