La política arancelaria del presidente estadounidense, Donald Trump, junto con el constante incremento en los precios de los combustibles, está minando el apoyo de la clase trabajadora al Partido Republicano en Maine. Este estado indeciso se prepara para una crucial batalla electoral por el Senado en los próximos meses, según un análisis de Financial Times.
El medio destaca un creciente descontento entre pescadores, agricultores y trabajadores forestales de la región, quienes habían respaldado anteriormente la agenda populista de Trump. Simon Torres, un pescador de séptima generación y votante del presidente, expresó su frustración señalando que los aranceles se han prolongado más de lo esperado y la situación empeora cada día.
«Con Trump, algunas de las cosas que dice suenan muy bien en teoría, pero con el tiempo dejan de parecer tan buenas», admitió.
Muchos en los pequeños puertos de Maine comparten esta percepción. Las trampas para langosta, importadas desde Italia y China, han aumentado más de 15 dólares por unidad. Además, el precio del diésel, esencial para operar las embarcaciones, ha subido un 58 % en el último año, alcanzando los 5,80 dólares por galón.
Descontento que podría cambiar el rumbo electoral
Este clima de malestar podría ser determinante en la contienda por el escaño que actualmente ocupa la senadora republicana Susan Collins. Los demócratas ven en Maine una oportunidad real para arrebatar a los republicanos el control del Senado durante los comicios de noviembre.
Para ello, han postulado a Graham Platner, un criador de ostras y veterano de Irak que promueve un enfoque populista económico desde la izquierda. Sin embargo, su campaña ha estado marcada por varias controversias, lo que genera incertidumbre entre los votantes.
A pesar de sus esfuerzos por distanciarse de Trump —votó en contra de sus aranceles y buscó medidas para aliviar a la industria langostera—, el descontento generalizado conocido como la «rebelión de los langosteros» podría costarle al Partido Republicano su mayoría en el Senado.
Un futuro incierto para Collins y Platner
Jason, un langostero que necesita 100 galones de diésel al día para su trabajo, comentó: «En el pasado he votado por Collins, pero no sé qué haré este año. Todo está en nuestra contra». Las encuestas indican que la contienda está demasiado reñida como para predecir un ganador.
Aunque algunos dudan sobre la experiencia de Platner, el descontento generalizado en Maine ha abierto una puerta al cambio. Esto podría no solo definir el futuro del Senado sino también impactar la presidencia de Trump, quien enfrenta niveles históricos bajos de aprobación mientras se adentra en la segunda mitad de su mandato.
La noticia en cifras
| Descripción |
Cifra |
| Precio del diésel (por galón) |
$5.80 |
| Aumento del costo de trampas para langosta (por unidad) |
Más de $15 |
| Aumento porcentual del diésel en el último año |
58% |