Introducción: Un desequilibrio masivo que persiste
El reciente anuncio de que el déficit comercial de Estados Unidos ha disminuido a $901.5 mil millones en 2025 ha sido recibido con una celebración moderada por parte de economistas del establishment. Aunque esta reducción del 0.2 por ciento respecto al año anterior se presenta como un avance, oculta un problema estructural persistente y peligroso que los aranceles por sí solos no pueden resolver.
A pesar de la ligera mejora, esta cifra sigue siendo la tercera más alta registrada, impulsada no por un renacimiento en la manufactura estadounidense, sino por importaciones récord de bienes extranjeros. Este déficit persistente es el reflejo de una nación consumidora, debilitada tras décadas de deslocalización y financiarización.
La adicción a las importaciones: comprando más de lo que producimos
El núcleo del déficit no es un misterio: Estados Unidos consume mucho más bienes fabricados en el extranjero de lo que produce para el resto del mundo. En 2025, el déficit de bienes con México, por ejemplo, se amplió a casi $197 mil millones, un aumento desde los $172 mil millones del año anterior.
Esta creciente dependencia de cadenas de suministro extranjeras para todo, desde electrónica hasta piezas automotrices, deja a la nación expuesta a coerciones geopolíticas y choques logísticos, una lección que los años de COVID deberían haber grabado en la conciencia nacional. Esta adicción a las importaciones es resultado directo de políticas que incentivaron la producción en el extranjero.
La falsa promesa del libre comercio: cómo el globalismo afectó a la industria estadounidense
El actual desequilibrio es fruto amargo de los llamados acuerdos de "libre comercio" promovidos por instituciones globalistas. Estos convenios fueron erróneamente presentados como motores de prosperidad pero sirvieron como un plano para la desindustrialización, enviando manufacturas críticas y millones de empleos al extranjero, donde la mano de obra era barata y las regulaciones mínimas.
Como ha señalado el analista Gerald Celente, estas políticas centralizaron la producción y el control económico en manos de naciones extranjeras y corporaciones multinacionales sin lealtad hacia los trabajadores o comunidades estadounidenses. La devastación fue no solo económica sino también social, arrasando las economías locales de las ciudades industriales y erosionando las habilidades necesarias para la autosuficiencia nacional.
La realidad financiera: exportando empleos e importando inflación
Cada dólar del déficit comercial representa un empleo no creado en suelo estadounidense y capital productivo exportado al extranjero. Este déficit es una medida directa y cuantificable de las oportunidades económicas perdidas en Estados Unidos.
Para financiar este desequilibrio perpetuo, Estados Unidos debe atraer capital extranjero o, más destructivamente, imprimir nuevos dólares. Esta monetización de la deuda desvaloriza la moneda; un proceso claramente visible cuando el dólar alcanzó su punto más bajo en cuatro años a principios de 2026.
El camino hacia la recuperación: descentralización y dinero honesto
Una recuperación genuina requiere más que ajustes arancelarios; demanda un cambio filosófico fundamental desde un globalismo basado en el consumo hacia un localismo basado en la producción. La prosperidad y seguridad se encuentran en reubicar la producción y reconstruir la autosuficiencia comunitaria.
Es esencial empoderar a fabricantes locales, agricultores y artesanos—descentralizando el poder económico lejos del control corporativo distante y extranjero. Además, esta revitalización debe estar respaldada por un retorno al dinero honesto; el sistema monetario fiduciario permite imprimir sin límites y es el mayor facilitador de déficits comerciales perpetuos.
Conclusión: rechazando la dependencia por una soberanía genuina
El déficit comercial de $901.5 mil millones representa más que una cifra; es un registro claro que documenta la pérdida de soberanía económica nacional. Refleja una nación que ha externalizado su capacidad productiva e hipotecado su futuro ante acreedores extranjeros.
Aunque la ligera disminución en 2025 pueda parecer positiva, no altera ninguna verdad subyacente. La solución no radica en negociar nuevos acuerdos comerciales globalistas o ajustar tarifas, sino en retornar a los principios fundamentales de producción, dinero sólido y libertad económica.
Es imperativo rechazar este modelo dependiente y reconstruir desde abajo—comunidad por comunidad, industria por industria. El camino hacia adelante es claro: abrazar la descentralización, restaurar una moneda con valor real y recuperar ese espíritu productivo que alguna vez hizo grande e independiente a América. La seguridad futura del país depende crucialmente de esta corrección vital.
La noticia en cifras
| Cifra |
Descripción |
| $901.5 billion |
Déficit comercial de EE.UU. en 2025 |
| $197 billion |
Déficit de bienes con México en 2025 |
| $172 billion |
Déficit de bienes con México en 2024 (año anterior) |
| 4-year low |
Valor del dólar a principios de 2026 |
| $5,000 |
Proyección histórica del precio del oro en 2026 |
| $100 |
Proyección histórica del precio de la plata en 2026 |