Crisis eléctrica
Durante una ola de calor récord en junio, el Reino Unido enfrentó una crisis eléctrica que obligó al operador del sistema nacional a comprar electricidad de emergencia a Europa a precios exorbitantes, aproximadamente 15 veces por encima de las tarifas normales. Esta situación generó un costo estimado de £11 millones para los consumidores en una sola noche. La alta demanda de aire acondicionado superó la capacidad de generación interna, exacerbada por la ineficiencia de los paneles solares en temperaturas extremas y el mantenimiento programado de varias plantas nucleares y de gas. Las políticas gubernamentales que han bloqueado proyectos de energía doméstica en favor de fuentes renovables poco fiables han llevado al país a depender de importaciones eléctricas durante picos de demanda, aumentando aún más la presión sobre los hogares británicos ya afectados por altos costos energéticos y la inflación.