«Es muy fácil llamar miles de personas a que vengan ilegalmente desde la comodidad de un despacho mientras nuestras Fuerzas y Cuerpos de Seguridad se las ven y se las desean en nuestras costas, muchas veces sin suficientes medios materiales o humanos; y mientras hay muchas familias en Canarias, al igual que en la península, que tienen miedo de salir a la calle».