Suha Salman Mousa, del Centro Mossawa de Nazaret, que defiende la igualdad de derechos para la ciudadanía árabe, afirma que, tras el 7 de octubre, los trataron como enemigos del país. Según relata, se redujo el espacio para la libertad de expresión, se produjeron detenciones y hubo personas despedidas por publicar en redes sociales o manifestarse contra la guerra en Gaza.
Salman Mousa acusa a ministros de discriminación e incitación sistemáticas contra los árabes israelíes. Organizaciones de la sociedad civil sostienen que los recortes presupuestarios han afectado de manera desproporcionada a las comunidades árabes. El Gobierno afirma que las reducciones son necesarias para financiar el gasto de defensa y seguridad durante la guerra.
Discriminación y campañas electorales
También se han registrado campañas politizadas contra médicos árabes que trabajan en hospitales israelíes y ataques por motivos raciales de israelíes judíos contra conductores árabes de autobús.
Algunas acciones electorales han buscado aprovechar las divisiones sociales. El ministro de Finanzas de extrema derecha, Bezalel Smotrich, ha prometido judaizar zonas de Galilea, en el norte, y del Néguev, en el sur, donde vive la mayoría de la población árabe. Ha comparado esa iniciativa con la expansión de los asentamientos en la Cisjordania ocupada.
El voto árabe en el debate político
La mayoría de los árabes israelíes desciende de palestinos que permanecieron en el territorio que pasó a ser Israel durante la guerra que rodeó la creación del Estado en 1948, cuando cientos de miles de personas fueron expulsadas de sus hogares o huyeron de ellos. El actual Gobierno israelí suele presentarlos como una amenaza para la identidad judía del Estado. Recientemente, el primer ministro ha afirmado que sus rivales pretenden aliarse con los árabes y formar un Gobierno peligroso.
Para respaldar ese mensaje, la campaña del primer ministro ha instalado vallas publicitarias, entre ellas una en un cruce situado en la entrada principal de Nazaret. Las imágenes plantean una elección entre la derecha y Palestina, y muestran a figuras de la oposición —incluidos políticos de derechas— como representantes de la segunda opción. La campaña de Netanyahu también ha difundido vídeos generados con inteligencia artificial en los que sus oponentes aparecen abrazando a dirigentes árabes.