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En democracia se para al fascismo con votos

En democracia se para al fascismo con votos
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(Foto: Cibeles AI)
Por José Luis Úriz Iglesias
viernes 16 de octubre de 2026, 00:57h

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Inicio esta reflexión después de ver las impactantes imágenes de centenares de personas, muchas lamentablemente jóvenes, que después del desfile militar del 12 de octubre, en lugar de irse a tomar una cerveza con un bocadillo de calamares, han tenido la ocurrencia de ir a la Puerta del Sol, a intentar reventar la acampada que la llena en defensa de una vivienda digna.

Ver a muchos con banderas pre constitucionales, de la Falange, la cruz de Borgoña, con bufandas de VOX, alzando sus brazos con el símbolo nazi, gritando vivas al dictador Franco, cantando el “cara al sol”, o increpando a nuestro presidente del gobierno, el de todos, mal que les pese, al grito de “Pedro Sánchez hijo de puta”, como decía el poeta, me ha helado el corazón.

¿Qué ha ocurrido en este país para que esto sea posible en pleno 2026? ¿Quién, o quiénes han sido capaces de envenenarles hasta hacerles que destilen odio y deseo de venganza? ¿Con qué fin lo han hecho?

Tengo la sensación de que todas las respuestas a estos interrogantes son relativamente sencillas.

Fue Isabel Díaz Ayuso quien puso de moda el grave insulto a nuestro presidente y comenzó su andadura precisamente en sede parlamentaria. Antes otros como su jefe de gabinete, discípulo aventajado de Steve Bannon, ideólogo del fascismo internacional, ya le marcó el camino por el que ya transitaban personajes como Abascal, Figaredo, o Rafael Hernando.

Pero lo más grave ocurrió cuando el moderado Feijóo, como un perfecto ejemplo de Dr. Jekyll y Mr. Hyde, se contagió del venenoso virus y lo trasladó a un, hasta entonces “moderado” PP, siguiendo las directrices marcadas por gentes como Tellado, Bravo y la joven promesa Ester Muñoz.

Quizás alguno de sus teóricos le convenció de que debían competir con VOX para ver quién era más fascista, sin entender que lamentablemente entre el original y la copia la gente siempre elige al primero.

Así ahora nos encontramos en el terreno de la derecha con dos partidos compitiendo por quién es el que dice más improperios, lanza más insultos y proclama más conceptos de extrema derecha.

Lo más grave es que parece que el virus se ha ido extendiendo exponencialmente y cada vez existe más gente que se lo compra. Terrible y lamentable.

Mi edad y mis planteamientos políticos hicieron que conociera en vivo y en directo a sus antecesores, los sufrí en carnes propias.

Conozco qué es el fascismo, conozco sus métodos, sus comportamientos. Luché en la universidad y en las fábricas en su contra y por ello fui detenido, interrogado, torturado, sólo y exclusivamente por pensar diferente.

Al observar las imágenes comentadas, al reflexionar sobre lo que afirman gentes como las comentadas, me pregunto si ellos, al igual que sus predecesores, pueden llegar a ser los miembros de la Brigada Político Social de hoy, comenzando por el mismo “Billy el niño”, aquellos que me torturaron en la Dirección General de Seguridad.

Resulta paradójico que precisamente en ese lugar tenga su despacho la señora Ayuso, qué siniestra casualidad. ¿O no?

Todo ese odio propio del fascismo, toda su ideología repleta de racismo, xenofobia, machismo, todo su rechazo al diferente, se reflejaba en el rostro de esa gente que iba a provocar a los acampados, también los símbolos que portaban.

Pero lo que me resulta más preocupante, lo que me genera una inmensa inquietud, es que cada vez parece que son más, que incluso pueden ganar las próximas elecciones del 29-N y volver a gobernar este país, quizás volviendo a hacerlo como lo hizo su líder histórico.

No podemos decir que nos engañan, se les ve de lejos, incluso ya nos están dejando claro que harán con nuestras pensiones (aviso a navegantes a los 9 millones de pensionistas), o con las bajas laborales, los derechos de la mujer, la emigración, las autonomías, o los derechos históricos.

Lo que me genera dudas, cada vez menores, es si también serán capaces de detenerme, interrogarme, torturarme por pensar diferente. Por si acaso prefiero no darles la oportunidad de comprobarlo.

Quizás en esas dudas vendría bien recordar la fábula de si son galgos o podencos. La respuesta es que da lo mismo, son perros y si llegan nos comen a la mayoría.

Por eso debemos hacer lo que sea por evitarlo. En democracia se hace con votos, sacando más que ellos.

Estoy firmemente convencido de que el PSOE va a ganar las elecciones, a lo que debemos añadir la periferia progresista, ERC, Bildu, PNV, BNG y quizás CC. Pero con eso no es suficiente, necesitamos unos 25 o 30 votos más de la izquierda a la izquierda del PSOE.

Esos votos imprescindibles para frenar al fascismo no se consiguen con la situación actual de separación y confrontación.

Este es un momento histórico, deben ser conscientes de que su responsabilidad es máxima. ¿Quieren ser cómplices de resucitar a “Billy el niño” y que nos vuelva a torturar a los demócratas? ¿Quieren ser cómplices de poner en grave riesgo nuestra democracia?

Somos más, pero lo somos juntos, no separados y a la greña.

Si hay que dejar pelos en la gatera se dejan, pero hay que frenar al fascismo como sea. Como sea! Y hoy solo existe una manera, con una sola propuesta a la izquierda del PSOE, al menos en las 46 provincias más pequeñas y en el senado.

Veremos.

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