La Universidad de Cornell ha tomado la decisión de prohibir todas las fiestas de fraternidades en respuesta a las alegaciones de agresión sexual en grupo. El presidente de la institución, Alisa Kotlikoff, enfatizó que "es evidente que las mujeres en nuestro campus siguen cuestionando si están seguras". En este contexto, hizo un llamado a reconocer los errores del pasado y a implementar acciones significativas.
Las fraternidades han sido parte integral de la vida universitaria en Estados Unidos durante décadas, actuando como clubes sociales masculinos donde los estudiantes conviven y socializan. Sin embargo, estas organizaciones han sido objeto de críticas por su cultura de excesos, que incluye el consumo desmedido de alcohol y rituales peligrosos de iniciación.
Nuevas medidas para mejorar la seguridad
Un abogado que representa a una denunciante identificada como Jane Doe declaró que ella ha interpuesto una demanda civil "para lograr su objetivo de mejorar la respuesta de Cornell ante las denuncias de abuso". Aunque reconoció que las medidas anunciadas son un paso positivo, también señaló que llegan demasiado tarde para proteger a su clienta.
El presidente Kotlikoff advirtió que cualquier persona que infrinja la nueva política sobre fiestas de fraternidades será suspendida. Además, se anunció un plan para fortalecer el apoyo a las víctimas de agresiones sexuales, lo cual incluye incrementar el personal encargado de ayudar a quienes deseen reportar incidentes y acceder a otros sistemas de apoyo.
Investigaciones y apoyo a las víctimas
Bajo el marco del Título IX, la ley federal que regula cómo las universidades manejan las denuncias de agresión sexual, se exige a las instituciones proporcionar medidas de apoyo para ayudar a los sobrevivientes a continuar sus estudios tras sufrir ataques. La abogada de Doe ha indicado que su clienta abandonó la universidad después del presunto ataque.
Cornell también permitirá que oficiales capacitados en trauma del Departamento de Policía del Estado de Nueva York investiguen las denuncias en su campus. Estos oficiales estarán encargados de entrevistar a las víctimas que deseen presentar cargos criminales y elaborar "resúmenes investigativos completos para la agencia correspondiente", según indicó Kotlikoff.
Críticas y futuro incierto
La universidad ha enfrentado críticas por la información proporcionada a la oficina del fiscal del distrito local respecto a las alegaciones formuladas por Jane Doe. Según el fiscal del condado Tompkins, Matthew Van Houten, su oficina recibió únicamente un breve informe firmado por la víctima y algunos mensajes en Snapchat donde se promocionaba un encuentro sexual gratuito con ella durante una fiesta en la fraternidad.
Además, funcionarios estatales han cuestionado la decisión de Van Houten de no presentar cargos ni entrevistar personalmente a víctimas y testigos. En respuesta, la gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, ha encargado al fiscal general estatal, Letitia James, investigar el caso.
Compromiso con el cambio sistémico
Kotlikoff anunció que Cornell contará con expertos nacionales en prevención de violencia sexual para evaluar "los factores que conducen a la violencia sexual en el campus y desarrollar estrategias para promover una ciudadanía sexual responsable". Estas acciones son vistas como los primeros pasos hacia un "cambio sistemático" dentro del entorno universitario.