La reciente situación en torno al co-piloto de Flydubai ha suscitado serias inquietudes sobre las fallas de seguridad que permitieron su reclutamiento y autorización para volar un avión lleno de pasajeros israelíes hacia Tel Aviv. Las autoridades regionales han revelado que este individuo había sido previamente inhabilitado para volar por Oman Air, la aerolínea nacional de Omán, debido a preocupaciones sobre sus opiniones extremistas.
A pesar de este historial, el co-piloto fue contratado por Flydubai, una aerolínea con sede en los Emiratos Árabes Unidos, tras pasar controles de seguridad estándar que no incluyeron una revisión exhaustiva de su posible radicalización. Este hecho ha generado preguntas críticas sobre los procedimientos de selección y verificación implementados por la aerolínea.
Regulaciones y supervisión
Las normativas de aviación israelíes prohíben a los pilotos ciudadanos de países sin relaciones diplomáticas formales con Israel, como es el caso de Omán, operar vuelos hacia el país. Sin embargo, se ha informado que las autoridades emiratíes compartieron con Israel una lista de pasajeros y tripulación antes del despegue del vuelo FZ1073.
La agencia de seguridad interna israelí, Shin Bet, ha indicado que la responsabilidad de verificar estas listas recae en el Ministerio de Transporte. No obstante, la ministra Miri Regev ha afirmado que su ministerio no recibió dicha información y que la supervisión de seguridad para vuelos operados por aerolíneas extranjeras está bajo la autoridad del Shin Bet y del servicio de inteligencia exterior Mossad.
Investigaciones en curso
Ante esta situación alarmante, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha instruido al jefe del Consejo Nacional de Seguridad a revisar todos los aspectos relacionados con la seguridad en la aviación civil extranjera hacia Israel. Además, las autoridades australianas están investigando los vínculos del co-piloto con Australia, donde se informa que estudió entre 2015 y 2017.