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La actividad física en la adolescencia puede reducir el riesgo de cáncer de mama en el futuro
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La actividad física en la adolescencia puede reducir el riesgo de cáncer de mama en el futuro

viernes 30 de enero de 2026, 11:15h

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Un nuevo estudio revela que la actividad física recreativa en adolescentes puede reducir el riesgo futuro de cáncer de mama. La investigación analizó biomarcadores en chicas jóvenes, mostrando que aquellas con al menos dos horas de actividad organizada presentaron una composición de tejido mamario y niveles de estrés oxidativo más saludables, independientemente del porcentaje de grasa corporal. Este hallazgo refuerza la importancia de establecer hábitos activos desde temprana edad como estrategia preventiva contra el cáncer. Con un aumento en los diagnósticos entre mujeres jóvenes, fomentar un estilo de vida activo se presenta como una medida clave para mejorar la salud a largo plazo y disminuir la incidencia de esta enfermedad.

Un nuevo estudio ha revelado que las adolescentes que participan en actividades físicas recreativas presentan biomarcadores asociados con un menor riesgo futuro de desarrollar cáncer de mama. La investigación se centró en la composición del tejido mamario y los niveles de estrés oxidativo, sin tener en cuenta el porcentaje de grasa corporal. Este hallazgo se suma a una amplia evidencia que vincula la actividad física a lo largo de la vida con una reducción significativa en la incidencia de este tipo de cáncer.

Los expertos subrayan la importancia de establecer hábitos activos desde una edad temprana como una estrategia modificable clave para la prevención a largo plazo del cáncer. Los resultados son especialmente relevantes ante el aumento de diagnósticos en mujeres jóvenes, muchos de los cuales están influenciados por factores relacionados con el estilo de vida.

Una estrategia accesible para la prevención

En un contexto donde los diagnósticos de cáncer, especialmente entre las mujeres más jóvenes, son motivo de creciente preocupación, un nuevo estudio ofrece una estrategia proactiva y accesible para su prevención. La investigación sugiere que la práctica regular de actividad física durante la adolescencia podría dejar una huella biológica protectora, disminuyendo el riesgo de desarrollar cáncer de mama décadas después. Los hallazgos, publicados en la revista Breast Cancer Research, proporcionan una visión mecanicista sobre cómo las elecciones de estilo de vida realizadas en la juventud pueden influir fundamentalmente en las trayectorias de salud a largo plazo, enfatizando la prevención a través de medios naturales.

El estudio analizó datos provenientes de 191 chicas afroamericanas e hispanas con edades comprendidas entre 11 y 20 años, y fue más allá de los vínculos observacionales al examinar biomarcadores fisiológicos específicos. Las participantes informaron sobre sus niveles de actividad física recreativa organizada y no organizada, como deportes o caminatas recreativas. Posteriormente, los científicos midieron tres indicadores clave: composición del tejido mamario (específicamente contenido de agua, colágeno y lípidos), estrés oxidativo e inflamación.

Resultados significativos

A pesar de que más del 50% de las adolescentes no reportaron haber realizado actividad física recreativa en la semana anterior al estudio, aquellas que participaron en dos horas o más de actividad organizada mostraron niveles significativamente más bajos del contenido porcentual de agua en el tejido mamario y menores concentraciones de un marcador asociado al estrés oxidativo. Esto es crucial ya que la composición del tejido mamario, particularmente un mayor contenido de agua y colágeno relacionado con una mayor densidad mamográfica, es un conocido factor independiente de riesgo para el cáncer de mama. El estrés oxidativo puede dañar células y ADN, contribuyendo así al desarrollo canceroso.

Uno de los aspectos más destacados del estudio es que estas asociaciones se mantuvieron independientemente del porcentaje de grasa corporal entre las participantes. Esto sugiere que el efecto protector del ejercicio opera a través de vías distintas a las relacionadas únicamente con el manejo del peso. Debra Patt, ejecutiva en Texas Oncology y no involucrada en el estudio, destacó que aunque el vínculo entre actividad física y menor riesgo cancerígeno está bien establecido, esta demostración «incluso después del control por obesidad» es una adición convincente a la evidencia existente.

Evidencia acumulada

Esta investigación se suma a décadas de estudios epidemiológicos. Un amplio metaanálisis publicado en 2022 en el Journal of Clinical Oncology, que incluyó datos provenientes de 547,000 mujeres premenopáusicas, encontró que las mujeres más activas tenían un riesgo entre un 10% y un 23% menor de desarrollar cáncer de mama antes de la menopausia comparadas con las menos activas. La justificación biológica es sólida: se sabe que la actividad física reduce los niveles circulantes de estrógenos e insulina, hormonas que pueden favorecer el crecimiento del cáncer mamario. También disminuye la inflamación crónica y ayuda a regular factores de crecimiento.

La urgencia por implementar estrategias preventivas es evidente. El cáncer mamario sigue siendo el segundo tipo más común entre las mujeres en Estados Unidos. Si bien factores como genética, envejecimiento e historia familiar escapan al control individual, elementos relacionados con el estilo de vida —incluyendo actividad física, manejo del peso y consumo alcohólico— juegan un papel sustancial. Con más del 25%de los casos potencialmente prevenibles mediante dieta y ejercicio, este nuevo estudio resalta el profundo impacto que tienen los hábitos formados durante la juventud.

Fomentando hábitos saludables desde jóvenes

Los expertos médicos enfatizan que el objetivo debe ser integrar actividades agradables y sostenibles en la vida diaria desde una edad temprana. «Fomentar que las niñas se mantengan activas es una de las mejores cosas que podemos hacer por su salud a largo plazo», afirma Daniel Ganjian, pediatra en Providence Saint John’s Health Center. Recomienda a los padres liderar con el ejemplo y centrarse en hacer del movimiento algo divertido en lugar de una carga. Este enfoque se alinea con una visión holística sobre atención médica donde empoderar a las personas con conocimiento y herramientas prácticas para prevenir naturalmente es fundamental.

Un mensaje poderoso para futuras generaciones

Los últimos hallazgos traducen complejas ciencias biomoleculares en un claro mensaje público: fomentar un estilo activo durante la adolescencia puede modificar físicamente el tejido mamario y reducir daños oxidativos, creando así un escudo duradero contra el cáncer. En un panorama sanitario frecuentemente enfocado en tratamientos curativos, esta investigación refuerza el poder inigualable della prevención. Promueve la idea deque la agencia personal informada por ciencia veraz es fundamental para el bienestar. Al invertir en hábitos saludables durante la juventud, se puede empoderar a los individuos para construir una base biológica más resistente y recuperar control sobre sus destinos sanitarios mediante uno d los medios más naturales disponibles: ¡el movimiento!

Fuentes utilizadas para este artículo incluyen:

Healthline.com

Springer.com

ICR.ac.uk

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