La portavoz adjunta del GPP en el Congreso, Álvarez de Toledo, critica a la izquierda por su postura sobre el burka y el aborto, afirmando que su feminismo se detiene ante la sumisión al Islam. En un debate sobre el uso del velo integral en espacios públicos, denuncia la involución de la izquierda hacia la defensa de la invisibilización de las mujeres en nombre de una religión. Resalta que el relativismo cultural es una coartada moral que permite prácticas opresivas y aboga por prohibir el burka en España como un acto de coherencia democrática. Además, condena la hipocresía de la izquierda al criticar el machismo en Occidente mientras ignora el sometimiento femenino en otras culturas. Álvarez de Toledo defiende los derechos y la dignidad de todas las mujeres, incluyendo aquellas en contextos islámicos.
En el debate para la creación de una Subcomisión sobre el uso del velo integral femenino en espacios públicos, la portavoz adjunta del Grupo Parlamentario Popular (GPP) en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo, ha criticado duramente a la izquierda. Según ella, este sector político ha pasado de luchar por la emancipación de la mujer a defender su invisibilización, todo ello bajo el pretexto de una religión.
Álvarez de Toledo sostiene que existe un concepto que subyace en los argumentos de la izquierda: el relativismo cultural. Este principio, según su opinión, debe ser refutado. “El relativismo cultural sostiene que todas las prácticas son equivalentes si están amparadas por una cultura. Lo que aquí se considera opresión, allí es tradición”, afirmó durante su intervención.
La portavoz continuó explicando que esta postura puede parecer tolerante y sofisticada, pero en realidad es una “coartada moral” que permite abandonar a los más vulnerables. “Si todo vale en nombre de la cultura, entonces todo debe ser aceptado: desde la ablación genital femenina hasta la lapidación de adúlteras”, advirtió.
Álvarez de Toledo también se pronunció sobre la posibilidad de que España prohíba el burka. Aseguró que esto no sería un acto en defensa de una identidad o tradición, sino un paso hacia la coherencia con los principios democráticos. “En una democracia nadie tiene derecho a borrar a otro”, proclamó.
La política del PP aclaró que no se trata de prohibir el islam ni la fe, sino de limitar prácticas concretas que atentan contra la libertad y la igualdad. “La libertad religiosa no es un cheque en blanco para la opresión”, enfatizó.
Además, subrayó que el burka no es simplemente un elemento cultural o un capricho estético; lo describió como “un instrumento de sometimiento”. Según ella, este velo comunica a las mujeres que su cuerpo es una amenaza y su presencia pública es inaceptable. “El espacio público en una democracia exige reconocimiento mutuo; no puede haber ciudadanía sin rostro”, remarcó.
Álvarez de Toledo denunció también la doble moral de la izquierda, que critica el machismo en contextos occidentales pero guarda silencio ante el sufrimiento de las mujeres en sociedades islámicas. “Eso no es tolerancia; es asimetría moral y cobardía”, agregó.
Finalmente, concluyó afirmando que hay sociedades mejores que otras porque han logrado resolver mejor la relación entre el individuo y el poder, protegiendo así la libertad, garantizando la igualdad y reconociendo la dignidad humana.
Lanzó un mensaje esperanzador para aquellas mujeres que luchan por sus derechos: “Para las mujeres iraníes que arriesgan sus vidas por ser ciudadanas visibles; para las afganas sometidas nuevamente tras vislumbrar la luz; y para las niñas musulmanas en España, quienes merecen tanto como cualquier otra niña ser defendidas en su dignidad”.