El enviado especial de la Presidencia rusa, Kiril Dmítriev, ha alertado sobre una inminente crisis petrolera de magnitudes catastróficas debido a la reciente agresión estadounidense-israelí contra Irán. Dmítriev destacó que Arabia Saudita está cobrando una prima de 20 dólares por barril, lo que indica un aumento significativo en los precios del petróleo. Además, tras el cierre casi total del estrecho de Ormuz por parte de Irán, se prevé que la recesión global afecte gravemente a los países importadores de energía. La situación actual en esta estratégica vía marítima ha llevado a un incremento en el tráfico y a una escalada en los precios de los combustibles.
El enviado especial de la Presidencia rusa, Kiril Dmítriev, ha lanzado una grave advertencia sobre la inminente posibilidad de una crisis petrolera de dimensiones catastróficas. Esta declaración se produce en el contexto de las tensiones generadas por la agresión estadounidense-israelí contra Irán. Según Dmítriev, esta situación podría marcar un hito histórico en el mercado del petróleo.
En su cuenta de X, Dmítriev afirmó que “por primera vez en la historia, Arabia Saudita está cobrando una prima de 20 dólares por barril sobre el ya elevado precio de referencia de su petróleo”. Este aumento en los precios es un indicativo claro de los problemas que se avecinan.
No es la primera vez que el representante del Kremlin emite este tipo de alertas. Tras el cierre casi total del estrecho de Ormuz como represalia iraní, Dmítriev había señalado previamente que una recesión global era inevitable para este año, con los países importadores de energía siendo los más perjudicados. Aseguró que esta realidad se hará evidente para muchos a partir del mes de junio.
A medida que la crisis se intensifica, Bloomberg reporta que el tráfico en el estrecho de Ormuz ha alcanzado niveles máximos en semanas, lo que refleja la creciente preocupación por la seguridad del transporte marítimo en esa región estratégica.
MINUTO A MINUTO: Fuego en el golfo Pérsico, misiles sobre Israel y Trump aplaza ultimátum por Ormuz