El Ministerio de Defensa del Reino Unido ha sido criticado por su lenta respuesta ante los recientes ataques en Chipre, donde se han reportado amenazas de drones. La reducción de personal en la guardia de una base naval clave ha generado preocupaciones sobre la capacidad de defensa de la isla, especialmente tras un ataque a la base de Akrotiri. La situación se agrava en el contexto de la escalada militar en Oriente Medio, con tensiones entre Estados Unidos, Israel e Irán. Varios países europeos han comenzado a enviar unidades navales a Chipre para apoyar la seguridad en la región.
El Ministerio de Defensa del Reino Unido ha implementado recortes en el personal de la guardia de 24 horas en una base naval estratégica ubicada en Chipre. Esta decisión se produce en un contexto donde la isla enfrenta amenazas activas por parte de aeronaves no tripuladas, lo que ha llevado a críticas sobre la lenta reacción de Londres.
De acuerdo con un informe de Politico, un sindicato que representa a los trabajadores del sector defensa ha señalado que la reducción de personal en la base naval de Su Majestad en Portsmouth, donde se encuentra el destructor HMS Dragon, está causando retrasos significativos en las operaciones necesarias para defender Chipre ante la escalada de tensiones en Oriente Medio.
El buque HMS Dragon se encuentra en el centro del debate sobre la respuesta británica tras un reciente ataque a la base de Akrotiri. Aunque se prepara para zarpar hacia el Mediterráneo, su salida está programada para la próxima semana, lo que añade más incertidumbre a la situación.
Chipre ocupa una posición geopolítica crucial, ya que es el único país de la Unión Europea parcialmente ocupado por una nación no comunitaria y alberga bases extranjeras que apoyan las operaciones aéreas de varios ejércitos, incluidos los británicos y estadounidenses. La tensión aumentó drásticamente el 1 de marzo, cuando un dron atacó la base aérea británica en Akrotiri, causando daños materiales limitados pero sin víctimas. Este ataque ocurrió poco después de que el primer ministro británico, Keir Starmer, autorizara el uso de estas bases para operaciones defensivas contra Irán.
Según reportes de Sky News, citando al Ministerio de Defensa del Reino Unido, el dron que atacó Akrotiri no fue lanzado desde territorio iraní. Sin embargo, al día siguiente del ataque inicial, las autoridades interceptaron otros drones dirigidos a instalaciones británicas. En respuesta a esta creciente amenaza, el Ministerio de Defensa ordenó evacuar a las familias del personal militar hacia otras áreas dentro de Chipre.
A medida que las tensiones aumentan debido al conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán, varios países europeos han anunciado su intención de enviar unidades navales a Chipre tras el ataque con dron. Esta situación refleja una escalada significativa en las dinámicas regionales y plantea serias preocupaciones sobre la seguridad en la zona.