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El presidente Buteflika purga al ejército para evitar un golpe de estado en Argelia
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El presidente Buteflika purga al ejército para evitar un golpe de estado en Argelia

Las purgas ordenadas por el Jefe del Estado Abdelaziz Buteflika (78 años de edad), que afectan a los órganos más sensibles de la seguridad de Argelia, obedecen a un plan minuciosamente estudiado y que tiene como finalidad evitar un golpe de estado.

Las Fuerzas Armadas son las únicas capaces de llenar el vacío de poder que vive el país desde la hospitalización de Buteflika en Francia en 2013 y su posterior convalecencia, que aún perdura.

Presidente del país norteafricano desde 1999, Buteflika parece decidido a todo con tal de neutralizar las intenciones de un sector militar dispuesto a “asumir las funciones constitucionales que le corresponden”, como repetidamente le viene pidiendo una gran parte de la clase política.

La tradicional bicefalia del poder en Argelia, entre la Presidencia de la República y las Fuerzas Armadas, parece decantarse últimamente en favor del primero. El jefe de Estado utilizando sus atribuciones constitucionales de Comandante Supremo de las FAS y de ministro de la Defensa, ha ordenado una serie de cambios que tienden a neutralizar al ejército y privarle de su función política como guardián de los valores de la revolución anticolonial y de la república.
Los poderosos servicios secretos y el Ejército tutelan desde hace más de medio siglo el orden constitucional

La última medida decretada por Buteflika ha sido la disolución del Grupo de Intervención Especial (GIS), brazo operativo de los poderosos servicios secretos.

Hasta ahora el GIS tenía como misión principal la lucha antiterrorista, pero a menudo eran visto por la clase política y la sociedad como una espada de Damocles para evitar desviaciones del orden constitucional tutelado desde hace más de medio siglo por los servicios de inteligencia y la cúpula de las Fuerzas Armadas.

Los comandos del GIS se dieron a conocer durante el asalto a la base gasística de Tiguenturin en la que un grupo armado de obediencia yihadista secuestró en enero de 2014 a decenas de rehenes argelinos y extranjeros. Los efectivos del GIS dejaron un saldo en la operación de 66 muertos, de ellos 37 rehenes.

La disolución del GIS ha disparado los rumores en Argel, donde no faltan voces que consideran que Buteflika ha querido prevenirse ante la posibilidad de un “golpe blanco” o una toma de las instalaciones de la Presidencia por estas fuerzas especiales del DRS (Las siglas en francés de la Dirección de Inteligencia y Seguridad, de la que dependían hasta ahora).
Buteflika lleva año y medio de convalecencia y sus apariciones públicas son esporádicas

La disolución del GIS y la diseminación de sus comandos de élite en los diferentes cuerpos de las FAS -Ejército de Tierra, Marina de guerra, Fuerza Aérea y Gendarmería Nacional- ocurrida tras la purga efectuada hace pocas semanas en la cúpula castrense, da crédito a la tesis de que el Jefe del Estado quiere abortar un golpe militar.

Buteflika lleva un año de convalecencia y sus apariciones públicas son tan esporádicas como ineficaces para llevar las riendas del país. Esta situación hace temer que un sector del Ejército decida poner fin al “vacío de poder” y asuma funciones que van más allá de lo puramente castrense.

Las purgas en la cúpula militar y la disolución del GIS han tenido lugar tras el llamado “asunto de Zeralda”, del nombre de la localidad donde Abdelaziz Buteflika tiene su residencia.
En las cercanías de la residencia del Presidente se escucharon disparos que alimentaron los rumores de un pronunciamiento militar

Según algunos testimonios difundidos por la prensa, en las cercanías de la residencia presidencial se escucharon disparos, lo que alimentó la tesis de un inminente pronunciamiento militar.

Pocos días después el Presidente firmó el decreto por el que se cesó de sus puestos al jefe de la seguridad presidencial, cuyo cuerpo adscrito a los servicios secretos pasó a depender del Estado Mayor de las FAS. Al general jefe de la Guardia Republicana y al general director de la Seguridad Interior, también dependiente del DRS.

Este último, Ali Bendaoud, interlocutor privilegiado de los servicios de inteligencia occidentales y un militar de carrera de amplia experiencia, ha sido relegado a un puesto administrativo dentro de los servicios secretos.

No ha podido ser jubilado anticipadamente por gozar el apoyo del general Mohamed Medien alias Tawfik, que mantiene las riendas de los servicios de inteligencia desde hace un cuarto de siglo.

En los medios políticos y diplomáticos acreditados en Argelia se especula con la posibilidad de que estas purgas llevadas a cabo por la Presidencia en las filas más sensibles del aparato militar terminen afectando a la cohesión del Ejército.
Argelia se enfrenta al terrorismo yihadista en sus fronteras con Mali, Libia, Túnez y en La región de la Cabilia

Precisamente en un momento en el que Argelia enfrenta a los embates del terrorismo desde diversos flancos. En el interior, por los grupos de la guerrilla yihadista particularmente activo en las estribaciones montañosas de la histórica región de la Cabilia, en el norte del país, y del este.

En el sur por los movimientos terroristas que pululan en el norte de Mali, muchos de ellos dirigidos por yihadistas argelinos. Y en el este por la penetración cada vez más peligrosa de comandos armados procedentes de Libia y Túnez.

En tales circunstancias, estima el diario El Watan, que refleja el pensamiento de un sector militar nacionalista, “la seguridad del Estado puede verse comprometida”.

En efecto, las unidades especiales del Ejército, de la Gendarmería, de las Aduanas, de los servicios especiales del Ministerio del Interior y de la Inteligencia, se sienten inquietos por las posibles repercusiones que la guerra de facciones conlleve en la seguridad y estabilidad del país.

Particularmente afectadas se ven las unidades que luchan a diario contra los movimientos terroristas, como el citado GIS, la DSI (Dirección de la Seguridad Interior) que ha visto desfilar cuatro responsables en los dos últimos años, o el Servicio de la Lucha Antiterrorista en el seno del servicio secreto (DRS), que tras la destitución de su director hace 18 meses sigue con su puesto vacante.

El citado periódico se interroga sobre “¿cuál será el precio que va a tener que pagar el país, que vive sometido a esta situación que comenzó hace año y medio, en enero de 2014, cuando Buteflika dejó el hospital militar francés de Val de Grâce?”, donde había sido hospitalizado bajo la interesada protección del Ministerio de Defensa y los servicios secretos franceses.

Año y medio después ¿habrá conseguido el Presidente argelino hacer lo que la ex potencia colonial -Francia- ha intentado realizar sin éxito durante medio siglo: desarmar al influyente Ejército argelino? Algo de lo que se rumorea en Argel y que pone en cuestión el oscuro capítulo de la hospitalización del Presidente en Francia.

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