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La corrupción pasa factura a un PP y PSOE que tendrán un difícil gobierno

lunes 21 de diciembre de 2015, 08:18h

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Ahora toca ver cómo se las apañan unos y otros para gobernar este país, donde Rajoy/Soraya, a pesar de ser los más votados, tienen muy difícil continuar en la Moncloa si no se abstiene el grupo parlamentario de Pedro Sánchez. Ni con el apoyo de Ciudadanos lograría una mayoría suficiente.

El otro perdedor, Pedro Sánchez, con el peor resultado de la historia del socialismo, puede que se atreva a gobernar acompañado por los extremistas de Podemos a los que debería sumar votos de independentistas varios. Una complicada amalgama que conduciría la legislatura a propuestas impropias que serían frenadas, todas, por un Senado con mayoría popular.

Definitivamente los casos de corrupción han castigado al bipartidismo que durante cuarenta años se ha alternado en el poder desde que se reimplantó la democracia tras la muerte del dictador. Quien más ha desilusionado quizá haya sido un pesoe que desde que ganó Felipe González se institucioanalizó la corrupción, empezando por los cafélitos de Juan Guerra hasta los famosos "eres" de Chávez y Griñán, pasando por las sacas de billetes que Fali Delgado llevaba a la sede de Ferraz para que se concedieran permisos de obra a los empresarios que pagaban la mordida.

Aquel estado de corrupción generalizada terminó con el reinado de un Felipe que ganaba y ganaba elecciones, a pesar de todo lo que robaban los suyos, permitiendo a José María Aznar que por primera vez el PP llegara a la Moncloa. Luego llegó, de forma accidental, un desconocido Rodríguez Zapatero lleno de ocurrencias, leires, aidos y demás damas plumero colocadas por un iluminado que a punto estuvo que nos rescataran como país, tras Grecia, Irlanda y Portugal. Y en honor de multitud Rajoy, por fin entró en la Moncloa, hace cuatro años, con mayoría absoluta.

El problema es que un montón de sinvergüenzas, dirigentes populares muy conocidos, se dedicaron a llenarse los bolsillos y al final les ha pasado factura. La ciudadanía se ha hartado de tanto golfo y han empezado a votar alternativas. Unos por castigo al bipartidismo y otros por cansancio más que por convencimiento.

El caso es que estamos como en Andalucía, donde una Susana ganadora tuvo que apoyarse en Ciudadanos. Como en Cataluña, donde Artur Mas no logra formar gobierno. O como en Madrid, que ganó Esperanza y el pesoe prefirió que gobernara la podemita Carmena. A lo mejor tras varios intentos del dúo sacapuntas, Rajoy/Soraya, vuelven a convocar elecciones. Debieron haber promocionado a Núñez Feijoo, como estaba previsto, que no estaba manchado. Ya es tarde. ¿Verdad?

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