El cansancio crónico, la somnolencia, la sensación de frío y el aumento de peso sin causa aparente pueden estar relacionados con alteraciones de la glándula tiroides, incluida la falta de yodo. Así lo explicó Natalia Gorbunova, endocrinóloga y nutricionista, al diario Riamo.
Gorbunova indicó que la deficiencia de yodo puede manifestarse gradualmente con síntomas característicos del hipotiroidismo, como debilidad, sequedad de la piel, uñas quebradizas, caída y sequedad del cabello, problemas de memoria y estreñimiento. En los niños, también puede producirse un retraso del crecimiento.
Sin embargo, estos síntomas no son específicos de la falta de yodo y, por sí solos, no permiten establecer un diagnóstico.
Fuentes de yodo y grupos que pueden necesitar suplementos
El yodo está presente en el pescado, los mariscos, las algas, los productos lácteos y los huevos. Según la especialista, el consumo de sal yodada sigue siendo la forma más accesible de prevenir de manera general la deficiencia.
Gorbunova explicó que la sal yodada moderna conserva sus propiedades durante el tratamiento térmico y que, si se utiliza en las cantidades habituales en la cocina, es prácticamente imposible consumir una cantidad excesiva de yodo. Para las personas sanas, añadió, esto es suficiente.
Las mujeres embarazadas, las madres lactantes y los niños menores de tres años pueden necesitar suplementos adicionales. La endocrinóloga señaló que las dosis de los preparados de yodo deben ser calculadas estrictamente por el médico responsable del tratamiento.