La falta de financiación obliga al Programa Mundial de Alimentos a recortar la ayuda en Gaza. Familias que reciben alimentos denuncian que las entregas actuales son insuficientes y ofrecen poca variedad; el organismo advierte de que los recortes agravarán las dificultades humanitarias.
La falta de financiación ha obligado al Programa Mundial de Alimentos (PMA) a recortar la ayuda destinada a Gaza. Familias que reciben sus entregas de alimentos dijeron a la BBC que las raciones ya eran insuficientes y ofrecían poca variedad.
Dalal al-Dahdouh, que vive con su familia de ocho miembros entre las ruinas de su casa en la ciudad de Gaza, afirmó que ni la harina ni las cajas de alimentos alcanzan. Teme que los nuevos recortes tengan un impacto importante.
Al-Dahdouh contrastó la situación actual con la vida que tenía antes de la guerra: entonces disponían de una vivienda, verduras frescas, saneamiento adecuado y tierras propias. Ahora, explicó, dependen por completo de la ayuda, incluidos los vales del PMA.
En Gaza no hay gas para cocinar porque el Gobierno israelí lo considera un artículo de doble uso que podría emplear Hamás con fines militares. La leña es cara y, según el texto, muchas familias envían a sus hijos a buscar plástico y cartón en la calle para quemarlos y poder hacer pan o calentar comida.
Hughes, del PMA, describió ante la BBC una situación humanitaria muy preocupante: muchas personas siguen viviendo en condiciones duras, sin una vivienda adecuada y en tiendas de campaña, con acceso limitado al agua, al saneamiento y a la atención sanitaria. Añadió que los recortes en la asistencia alimentaria agravarán las dificultades que afrontan las familias desde hace tres años.