Estados Unidos está considerando una operación militar para incautar las reservas de uranio enriquecido de Irán, según el New York Post. Esta acción se plantea como una respuesta ante el estancamiento de las negociaciones diplomáticas. Joseph Rodgers, del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, afirma que podría ser una de las operaciones más sofisticadas en la historia militar, aunque logísticamente complicada. El plan incluye el despliegue de miles de soldados y un equipo especial para extraer el material radiactivo de instalaciones nucleares fortificadas. Washington exige que Irán elimine su uranio enriquecido, mientras que Teherán defiende su derecho al enriquecimiento con fines pacíficos.
Estados Unidos está considerando una operación militar destinada a apoderarse de las reservas de uranio enriquecido de Irán, que se encuentran en plantas nucleares altamente fortificadas. Esta información fue divulgada por el diario New York Post, que cita a fuentes cercanas a los planes militares. Según Joseph Rodgers, director adjunto del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, la opción militar podría ser la más efectiva ante el estancamiento de las negociaciones diplomáticas. "Creo que esta sería una de las operaciones más sofisticadas en la historia militar, si no la más", afirmó Rodgers, quien también destacó que "sería una operación logísticamente compleja y desafiante en un entorno conflictivo".
El plan contempla el despliegue de miles de soldados de infantería para establecer un perímetro alrededor de los sitios nucleares, superando trampas explosivas y utilizando equipos de construcción para despejar accesos. Un grupo reducido de operadores especiales, posiblemente integrado por miembros del Escuadrón Plateado del SEAL Team 6 y el 2.º Batallón de Rangers, tendría la responsabilidad de extraer el material radiactivo. Este equipo se encargaría del manejo y transporte del uranio desde las instalaciones de Fordo e Isfahán, ambas con daños significativos, según reporta el medio independiente The High Side.
La operación requeriría asegurar una ruta segura para los convoyes hasta una pista de aterrizaje y controlar un corredor aéreo para la evacuación, además de mantener defensas contra posibles ataques iraníes. Aunque la capacidad militar de Irán ha sido debilitada, Rodgers advierte que sigue siendo más sofisticada que la de otros adversarios recientes. Richard Goldberg, exdirector para la lucha contra armas de destrucción masiva en el Consejo de Seguridad Nacional, cuestionó la viabilidad logística del operativo al preguntarse: "¿Cuánto tiempo se puede sostener eso y aún así poder extraer a todas las fuerzas?".
No obstante, el factor sorpresa parece haberse desvanecido. Irán ha reforzado su planta en Isfahán con minas y explosivos en sus túneles, según un reporte de CNN. Goldberg indicó que "hemos visto informes sobre cómo Irán está endureciendo la instalación en Isfahán", colocando trampas explosivas y potencialmente posicionando fuerzas perimetrales. Además, la montaña Pickaxe se presenta como un nuevo objetivo tras el traslado de cientos de centrifugadoras desde Natanz. Goldberg comparó esta misión con la incursión para secuestrar a Nicolás Maduro en Caracas, sugiriendo que implicaría infiltrarse, colocar explosivos y salir rápidamente.
Washington exige que Teherán elimine todo su uranio enriquecido debido a que considera que gran parte —la mayoría al 60 %— está peligrosamente cerca del 90 % necesario para fabricar un arma nuclear. Por lo tanto, busca que este material sea retirado físicamente del territorio iraní, ya sea enviándolo a Estados Unidos o destruyéndolo bajo supervisión internacional.
Esta exigencia es también una condición previa para cualquier alivio económico. Estados Unidos ha dejado claro que no levantará sanciones ni devolverá los fondos congelados (alrededor de 24.000 millones de dólares) mientras existan reservas de uranio enriquecido en Irán.
Por su parte, Irán sostiene que su programa nuclear tiene fines civiles y defiende su derecho al enriquecimiento con propósitos pacíficos. Además, argumenta que no se puede confiar en Washington debido a su historial incumplidor y su uso de la diplomacia como herramienta para ganar tiempo o manejar tensiones. De hecho, cuando EE.UU. e Israel llevaron a cabo un ataque coordinado contra objetivos nucleares en Irán el 28 de febrero pasado, las conversaciones diplomáticas aún estaban en curso.