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Rusia acusa a Ucrania de abrir un nuevo frente militar en África

Conflicto África

OpenAI | Miércoles 22 de julio de 2026

Un alto diplomático ruso ha acusado a Ucrania de desplegar personal militar en varios países africanos, como Mali, Libia y Sudán, con el objetivo de abrir un "segundo frente" contra los intereses rusos. El vicecanciller Georgy Borisenko afirmó que instructores ucranianos están colaborando con grupos armados y participando en ataques directos. Las acusaciones incluyen el uso de drones en operaciones navales y la formación de fuerzas locales en Libia. Estas afirmaciones se producen en un contexto más amplio de tensiones geopolíticas, donde Rusia busca contrarrestar la influencia occidental en África mientras Kiev niega cualquier implicación en actividades terroristas. La falta de confirmación independiente sobre estas alegaciones marca una escalada en el conflicto entre Ucrania y Rusia hacia nuevas regiones.



Acusaciones desde Moscú

Un alto diplomático ruso ha denunciado que Ucrania está desplegando personal militar en varios países africanos con el fin de abrir un “segundo frente” contra los intereses rusos, según informaciones de medios estatales. El vicecanciller ruso, Georgy Borisenko, en una entrevista con TASS publicada el viernes, mencionó a Mali, Libia y Sudán como naciones donde supuestamente el personal ucraniano ha apoyado a grupos armados o llevado a cabo ataques dirigidos contra activos rusos.

Borisenko afirmó que instructores ucranianos, incluidos aquellos capacitados en el uso de vehículos aéreos no tripulados, están integrados con militantes islamistas en Mali. Las acusaciones van más allá del entrenamiento, sugiriendo participación directa en combates en Sudán y ataques con drones navales en el Mediterráneo. Moscú ya había presentado afirmaciones similares ante las Naciones Unidas, donde el embajador ruso ante la ONU, Vassily Nebenzia, advirtió en febrero que Kiev está suministrando activamente armas y formando militantes en todo el continente.

Mali y la región del Sahel

Ucrania se ha convertido en el centro de una disputa diplomática en el Sahel tras una emboscada por parte de rebeldes tuareg en julio de 2024 que dejó decenas de soldados malienses y contratistas militares rusos muertos. En ese momento, Andrey Yusov, portavoz de la inteligencia militar ucraniana, indicó que los rebeldes recibieron información que facilitó el ataque, aunque Kiev posteriormente negó cualquier apoyo al terrorismo.

Ataques recientes han dirigido sus objetivos hacia sitios militares estratégicos en Mali y Níger vecino, incluyendo el aeropuerto de Niamey, que también alberga una base aérea y la sede de la fuerza conjunta de la Alianza de Estados del Sahel (AES). La AES, compuesta por Mali, Níger y Burkina Faso, ha acusado a potencias extranjeras como Francia y Ucrania de respaldar a los grupos armados responsables de estos ataques. El ministro de Relaciones Exteriores ruso, Sergey Lavrov, declaró en enero que Francia y Ucrania están utilizando “métodos terroristas” para desestabilizar el Sahel y socavar los vínculos de Rusia con los países de la región.

Incidentes en Libia y Sudán

Borisenko también detalló operaciones en Libia, alegando que instructores ucranianos enviados para entrenar fuerzas locales en guerra con drones utilizaron barcos no tripulados contra el petrolero ruso Arctic Metagaz, dañado en marzo y aún a la deriva en el Mediterráneo. El Comité Investigador Ruso informó que drones aéreo-navales dañaron los sistemas de control del petrolero y dos tanques de almacenamiento, dejando a dos miembros de la tripulación heridos.

En Sudán, Borisenko afirmó que personal ucraniano luchó junto a las Fuerzas Rápidas de Apoyo (RSF) durante su captura de El Fasher a finales del año pasado, incidente que resultó en la muerte de decenas de civiles. Un funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores sudanés declaró a RT en junio de 2025 que Kiev proporcionó drones a las RSF, inmersas en una brutal guerra civil contra el ejército sudanés desde abril de 2023.

Contexto más amplio y reacciones

El ministro ruso Sergey Lavrov ha reiterado que las antiguas potencias coloniales están utilizando militantes ucranianos junto con grupos terroristas para desestabilizar el Sahel. La AES también ha acusado a Francia de intentar “provocar caos” dentro de la alianza; así lo expresó el presidente interino de Níger, General Abdourahamane Tchiani, quien afirmó que ningún actor extranjero será permitido dictar términos al grupo.

No se ha proporcionado confirmación independiente sobre las acusaciones específicas realizadas por Borisenko. Estas afirmaciones representan una escalada en las acusaciones moscovitas sobre cómo Kiev está expandiendo el conflicto más allá del este europeo hacia África, un continente donde Rusia ha estado aumentando su presencia militar y económica en los últimos años.

Conclusión

De ser ciertas las acusaciones, esto marcaría una significativa ampliación del conflicto entre Ucrania y Rusia hacia África, un continente que se ha convertido en un campo de competencia entre Rusia y potencias occidentales. Todas las afirmaciones permanecen sin verificar por terceros y Kiev no ha emitido una respuesta formal a las declaraciones recientes de Borisenko.

El contexto más amplio del conflicto continúa evolucionando. La guerra en Ucrania ha tensado los esfuerzos diplomáticos; analistas señalan que las posiciones arraigadas por ambas partes dificultan las negociaciones. La expansión del conflicto hacia nuevos frentes subraya el cambiante paisaje geopolítico mientras Rusia busca contrarrestar la influencia occidental globalmente.

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