Un estudio masivo en el Reino Unido, que involucró a 182,770 adultos, ha revelado que consumir aproximadamente dos tazas de café y tres tazas de té al día, junto con agua, puede reducir el riesgo de muerte en un 45%. Este patrón específico de consumo está asociado con una disminución del 41% en la mortalidad por cáncer y del 31% por enfermedades cardiovasculares. Además, se observó una reducción del 72% en la mortalidad por enfermedades respiratorias y del 65% por enfermedades digestivas. Los expertos advierten que añadir azúcares o cremas puede contrarrestar estos beneficios y que exceder las nueve bebidas diarias podría aumentar el riesgo cardiovascular. Este hallazgo sugiere que la combinación de café y té no solo es placentera, sino también potencialmente beneficiosa para la salud a largo plazo.
Un estudio de gran envergadura realizado en el Reino Unido ha revelado hallazgos sorprendentes sobre las bebidas que millones de personas consumen a diario. La investigación, publicada en el British Journal of Nutrition, analizó datos de 182,770 participantes del Biobanco del Reino Unido durante aproximadamente 13 años. El estudio no solo se centró en lo que los individuos bebían, sino también en cómo estas elecciones afectaban su riesgo de muerte por cáncer, enfermedades cardíacas, enfermedades respiratorias y otras causas.
Los resultados desafían la creencia común de que solo el agua es una bebida digna. Según la investigación, la ingesta diaria ideal se sitúa entre siete y ocho bebidas. Aquellos que alcanzaron este objetivo presentaron un 28% menos de riesgo de muerte por todas las causas en comparación con quienes consumieron menos de cuatro bebidas al día.
Sin embargo, lo más interesante radica en la proporción de esas bebidas. Los investigadores identificaron un equilibrio óptimo: aproximadamente dos tazas de café y tres tazas de té al día, complementadas con suficiente agua. Esta combinación específica se asoció con un 45% menos de riesgo de muerte por todas las causas.
Los beneficios no se limitan a vivir más tiempo. La misma proporción de café y té (2:3) estuvo relacionada con un 41% menos de riesgo de muerte por cáncer y un 31% menos por enfermedades cardiovasculares. La reducción más notable se observó en la mortalidad por enfermedades respiratorias, donde el riesgo disminuyó un 72% entre quienes mantuvieron este patrón de consumo.
Las muertes por enfermedades digestivas también mostraron una disminución significativa, con un 65% menos de riesgo. Estos efectos no son triviales; sugieren que lo que los estadounidenses ponen en sus tazas cada mañana puede ser tan importante como lo que colocan en sus platos.
El Dr. Thomas M. Holland, médico e investigador del Instituto RUSH para el Envejecimiento Saludable, explicó que tanto el café como el té contienen compuestos vegetales poderosos llamados polifenoles. El café aporta ácidos clorogénicos mientras que el té ofrece catequinas, ambos protegen las células del estrés oxidativo y la inflamación. “Juntos, estas bebidas tienen el potencial de actuar sinérgicamente, amplificando los beneficios del otro”, afirmó.
No obstante, Eamon Laird, doctor y profesor en nutrición humana en la Universidad Tecnológica Atlántica en Irlanda, advirtió sobre ciertas limitaciones del estudio. “Es un estudio observacional bien diseñado”, señaló, pero destacó que depende de los recuerdos precisos de los participantes sobre lo que bebieron durante las últimas 24 horas y no se tuvo información sobre cómo prepararon su café o té.
El estudio también incluyó una advertencia importante: cuando la ingesta total diaria superaba nueve bebidas, reemplazar agua con café o té estaba asociado con un aumento potencial en el riesgo cardiovascular. Más no siempre es mejor.
El exceso de cafeína ha sido vinculado a una presión arterial elevada, un ritmo cardíaco acelerado y una menor absorción mineral. La mayoría de los expertos sugieren mantener un rango óptimo entre siete y ocho bebidas diarias distribuidas entre las tres opciones.
El agua es esencial para casi todos los procesos biológicos del cuerpo; cada célula depende del agua para funcionar correctamente. Sin embargo, esta investigación sugiere que los estadounidenses deberían considerar el café y el té no como indulgencias culpables sino como valiosas adiciones que aportan beneficios a la longevidad.
La conclusión no es abandonar la botella de agua; más bien reconocer que la calidad de los líquidos también cuenta. Se midieron principalmente café negro y té sin endulzar; preparar estas bebidas con azúcar o jarabes saborizados podría socavar algunos beneficios.
Para aquellos preocupados por la cafeína, el café descafeinado y los tés herbales ofrecen perfiles similares de polifenoles sin los efectos estimulantes. La clave radica en la consistencia y el equilibrio.
La moderna costumbre de tener múltiples bebidas al alcance podría ser más que una simple peculiaridad personal; podría estar arraigada en nuestra biología. Combinar la hidratación fundamental del agua con las propiedades antioxidantes del café y del té puede ser uno de los enfoques más accesibles y sostenibles para promover una salud a largo plazo.
| Descripción | Cifra |
|---|---|
| Número total de participantes en el estudio | 182,770 |
| Reducción del riesgo de muerte por todas las causas (2 tazas de café y 3 tazas de té) | 45% |
| Reducción del riesgo de muerte por cáncer | 41% |
| Reducción del riesgo de muerte por enfermedad cardiovascular | 31% |
| Reducción del riesgo de muerte por enfermedades respiratorias | 72% |
| Reducción del riesgo de muerte por enfermedades digestivas | 65% |
| Rango óptimo de bebidas diarias (total) | 7 a 8 |