Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, recibió críticas por sus declaraciones sobre Turquía, donde sugirió que la UE debe reorganizarse para no estar influenciada por países como Rusia y China. Charles Michel, expresidente del Consejo Europeo, le reprochó un "doble rasero" y recordó la importancia de Turquía como aliado en la OTAN y socio clave en migración y defensa. La controversia surge en un contexto donde el Partido de Acción Nacionalista de Turquía aboga por una alianza con Rusia y China, lo que complica aún más las relaciones entre Ankara y Bruselas.
El expresidente del Consejo Europeo, Charles Michel, ha criticado a la presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen, acusándola de tener un «doble rasero» tras sus recientes comentarios sobre Turquía y su influencia en la región. Durante un evento celebrado en Hamburgo para el periódico Die Zeit, Von der Leyen declaró que la Unión Europea necesitaba «reorganizarse por completo» para ganar mayor independencia y no estar sujeta a influencias de «Rusia, Turquía o China».
Estas afirmaciones fueron recogidas por varios medios, incluida la agencia estatal Anadolu, y provocaron una ola de críticas en Turquía. Von der Leyen enfatizó que era necesario consolidar el continente europeo para evitar cualquier tipo de influencia externa. “Debemos pensar a mayor escala y desde una perspectiva geopolítica”, afirmó.
En respuesta a las declaraciones de Von der Leyen, Michel recordó a la jefa del Ejecutivo europeo que Turquía es un aliado fundamental dentro de la OTAN, además de ser un socio clave en temas migratorios y un actor importante en materia de defensa en el flanco europeo. “Europa no se fortalece aplicando un doble rasero ni simplificando la realidad”, escribió Michel en su cuenta de X.
Ante el descontento generado por los comentarios de Von der Leyen, Ankara solicitó a la CE que aclarara cómo se había informado sobre sus declaraciones. Según Bloomberg, citando a un diplomático turco, el organismo europeo explicó que las afirmaciones habían sido «sacadas de contexto».
La CE también intentó suavizar la polémica justificando las palabras de su presidenta. La portavoz del organismo, Paula Pinho, indicó que la referencia a Turquía era «un reconocimiento de su influencia geopolítica, tamaño y ambiciones», especialmente en los Balcanes Occidentales, sin intención de compararla con ningún otro país.