Miles de venezolanos se movilizan en Caracas para conmemorar los 68 años de la caída de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez y defender la democracia. La marcha, que reúne a diversos sectores sociales, exige la liberación del presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, quienes fueron secuestrados durante una agresión militar por parte de EE.UU. el 3 de enero. Los manifestantes claman por justicia y denuncian que ambos son mantenidos como "rehenes" en un intento de controlar los recursos naturales del país. La vicepresidenta Delcy Rodríguez destaca la importancia de esta movilización como símbolo de unidad y resistencia ante las amenazas externas.
Una masiva manifestación se lleva a cabo este viernes en Caracas, la capital de Venezuela, con motivo de los 68 años de la caída de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez. Esta fecha es recordada como un triunfo de la unión del pueblo en pro de la democracia y la República.
Diversos sectores de la clase obrera, empresarial, industrial y política han salido a las calles para exigir al gobierno de EE.UU. la liberación inmediata del presidente Nicolás Maduro Moros y su esposa, Cilia Flores, quienes fueron secuestrados el pasado 3 de enero durante una invasión militar realizada por el Pentágono, que dejó más de 100 víctimas mortales debido a bombardeos masivos.
La multitud que se congrega en Caracas también demanda justicia para Maduro y Flores. Los manifestantes acusan a EE.UU. de mantenerlos como «rehenes» y «presos de guerra» para intentar extorsionar a Venezuela, utilizando su «diplomacia coercitiva» con el objetivo de apoderarse de los recursos energéticos y naturales del país, tales como petróleo, gas, oro, diamantes y otros minerales estratégicos.
El secretario general del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Diosdado Cabello, destacó que esta fecha sirve para recordar la traición perpetrada por las élites políticas y grupos empresariales que firmaron el ‘Pacto de Punto Fijo’ en 1958. Este acuerdo marcó el inicio de una persecución contra las fuerzas revolucionarias en el país, resultando en miles de desaparecidos y más de 11.000 jóvenes asesinados.
Bajo el pretexto de combatir el narcoterrorismo, EE.UU. lanzó una agresión militar masiva en territorio venezolano el 3 de enero. Esta operación afectó principalmente a Caracas y los estados circundantes, concluyendo con el secuestro del presidente Maduro y su esposa, quienes fueron trasladados a Nueva York. Las acciones militares se centraron en áreas consideradas de interés militar, aunque también impactaron zonas urbanas con consecuencias fatales para civiles.
La vicepresidenta encargada Delcy Rodríguez afirmó que este 23 de enero representa «la esperanza del pueblo que alzó su voz por la libertad». Rodríguez ha expresado su compromiso por defender la liberación de Maduro y Flores mediante lo que denomina «diplomacia bolivariana», resaltando que Venezuela enfrenta actualmente amenazas significativas.
"Aquella rebelión popular marcó nuestra historia y hoy renace en la unión nacional para consolidar la paz", agregó Rodríguez, quien asumió temporalmente la jefatura del Estado tras el secuestro del presidente Maduro.