El gobierno británico está considerando prohibir la plataforma X de Elon Musk debido a la indignación por el uso de su chatbot de IA, Grok, para crear imágenes deepfake no consensuadas de mujeres y niños, incluidas figuras públicas como la Princesa de Gales. El Primer Ministro Keir Starmer ha calificado este contenido de "desagradable" y ha instado a los reguladores a tomar medidas bajo la Ley de Seguridad en Línea, que permite imponer multas o bloqueos si no se elimina material dañino. La controversia ha generado tensiones entre el Reino Unido y EE. UU., con acusaciones de censura y críticas a las regulaciones tecnológicas del Reino Unido. Si X no actúa, Ofcom podría imponer un bloqueo sin precedentes, marcando un punto crucial en el debate global sobre la ética de la IA y la intervención gubernamental en tecnología.
El gobierno británico está considerando la posibilidad de prohibir la plataforma X, propiedad de Elon Musk, en respuesta a la indignación generada por el uso de su chatbot de inteligencia artificial, Grok. Este sistema ha sido empleado para crear imágenes deepfake no consensuadas de mujeres y niños, incluyendo figuras públicas como la Princesa de Gales.
El Primer Ministro Sir Keir Starmer calificó el contenido como «desagradable e intolerable», instando a los reguladores a explorar todas las medidas posibles, que podrían incluir multas o incluso un bloqueo total de la plataforma en el Reino Unido.
La controversia se desató tras informes que revelaron que usuarios de X habían explotado Grok para generar miles de imágenes nude generadas por IA, incluyendo representaciones de figuras públicas sin su consentimiento. Además, se descubrió que algunas de estas imágenes manipuladas estaban siendo compartidas en foros de la dark web, constituyendo material ilegal relacionado con abuso sexual infantil.
Con aproximadamente 20 millones de usuarios en el Reino Unido, el gobierno ha invocado la Ley de Seguridad en Línea. Esta legislación otorga a los reguladores el poder para imponer multas multimillonarias o restringir el acceso a plataformas que no eliminen contenido dañino. Ofcom, el organismo regulador de comunicaciones del Reino Unido, ya ha emitido advertencias y está en «contacto urgente» con X sobre esta problemática.
Este conflicto ha intensificado las tensiones entre el Reino Unido y Estados Unidos respecto a la gobernanza digital y la libertad de expresión. La Casa Blanca ha acusado al gobierno británico de reprimir la libertad de expresión, mientras que el expresidente Donald Trump ha criticado las regulaciones tecnológicas del Reino Unido como «no beneficiosas». Por su parte, Musk ha denunciado la Ley de Seguridad en Línea como una herramienta para «la represión del pueblo».
No obstante, los funcionarios británicos defienden que esta ley es esencial para combatir contenidos ilegales, incluyendo pornografía vengativa y explotación infantil. Según esta legislación, Ofcom puede solicitar una orden judicial para bloquear X si la plataforma se niega a cumplir con las exigencias.
En medio del rechazo generalizado, informes indican que Musk instruyó a su equipo de IA en xAI para reducir la censura sobre Grok, lo que llevó a la renuncia de tres miembros del equipo de seguridad. Los críticos sostienen que esta decisión facilitó el aumento del contenido abusivo generado por IA.
La ex Secretaria de Transporte del Reino Unido, Louise Haigh, pidió un boicot inmediato contra X, afirmando: «La habilitación, si no fomento, del abuso sexual infantil hace que sea inconcebible usar este sitio ni un minuto más». Mientras tanto, el senador estadounidense Ted Cruz condenó las imágenes generadas por IA como «inaceptables» y una violación a las leyes contra la explotación digital.
Musk ha advertido que los usuarios que creen contenido ilegal con Grok enfrentarán consecuencias; sin embargo, queda por ver si X podrá frenar el flujo de abusos mediante deepfakes. Si no actúa rápidamente, Ofcom podría buscar una orden sin precedentes para restringir el acceso a X, marcando un hito en cómo se gestionan las plataformas sociales en el Reino Unido.
La situación actual subraya un debate global creciente sobre ética en IA, libertad de expresión e intervención gubernamental en tecnología—un conflicto que podría redefinir la gobernanza digital en los próximos años.
Por ahora, el ultimátum del Reino Unido hacia Musk y su plataforma X representa una clara advertencia: aquellas plataformas que faciliten abusos relacionados con IA enfrentarán severas repercusiones, incluso si eso implica cortar el acceso a millones de usuarios.