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Comer más temprano y ayunar más tiempo puede reducir el IMC, según estudio
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Comer más temprano y ayunar más tiempo puede reducir el IMC, según estudio

jueves 21 de mayo de 2026, 09:33h

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Un estudio de 2024 realizado en Cataluña, España, con más de 3,000 adultos, revela que comer la primera comida del día más temprano y mantener un período de ayuno nocturno más largo se asocia con un menor índice de masa corporal (IMC). Investigadores del Instituto de Salud Global de Barcelona encontraron que los horarios de comida tardía y una mayor frecuencia de comidas están relacionados con un IMC más alto. Además, se observaron diferencias específicas por sexo: los hombres mostraron una correlación más fuerte entre el horario tardío de la primera comida y un mayor IMC, mientras que en mujeres premenopáusicas, el ayuno nocturno prolongado se vinculó a un IMC más bajo. Aunque estos hallazgos sugieren que el momento de las comidas podría ser un factor modificable en la gestión del peso, se requiere más investigación para establecer causalidades claras.

Un estudio realizado en 2024 con más de 3,000 adultos en Cataluña, España, ha revelado que consumir la primera comida del día más temprano y mantener un periodo de ayuno nocturno más prolongado están relacionados con un menor índice de masa corporal (IMC). Esta investigación fue llevada a cabo por científicos del Instituto de Salud Global de Barcelona.

La investigación se basó en datos de cohortes poblacionales y siguió a los participantes durante cinco años. Los investigadores encontraron que horarios de alimentación más tardíos, mayor frecuencia de comidas y horas de acostarse más avanzadas estaban vinculados a un IMC y un peso corporal superiores. Este análisis tuvo en cuenta factores demográficos y de estilo de vida, incluida la calidad de la dieta.

Diferencias específicas por sexo y otros hallazgos

Los investigadores notaron que, aunque las asociaciones se mantuvieron en toda la muestra, emergieron patrones específicos según el sexo. Un horario más tardío para la primera comida y un ayuno nocturno más corto mostraron una correlación más fuerte con un mayor IMC en hombres. Por otro lado, el ayuno nocturno prolongado se asoció más claramente con un IMC menor en mujeres premenopáusicas.

Los participantes que realizaban sus comidas más tarde también tendían a presentar patrones alimenticios menos saludables, incluyendo una menor adherencia a la dieta mediterránea. Aunque el estudio controló estas variables, los investigadores reconocieron que su diseño observacional no puede establecer causalidad.

Chrononutrición y ritmos circadianos

El concepto de chrononutrición, que consiste en alinear el horario de las comidas con el reloj circadiano del cuerpo, respalda muchos de estos hallazgos. Según el Dr. Satchin Panda, autor de «The Circadian Code», el primer bocado o sorbo de café por la mañana reinicia los relojes en el intestino, hígado, corazón y riñones, señalando el inicio del día.

La alteración de estos ritmos, como comer tarde por la noche, podría interferir con los procesos metabólicos. El Dr. Michael Greger, autor de «How Not to Diet», señala que un «intrincado sistema de relojes intrínsecos impulsa no solo algunos de nuestros patrones conductuales –como comer, ayunar, dormir y estar despiertos– sino también nuestra fisiología interna». Estos ciclos internos influyen en cómo el cuerpo procesa los alimentos a diferentes horas del día.

Limitaciones y necesidad de más investigaciones

El diseño observacional del estudio limita la capacidad para extraer conclusiones causales. Algunos expertos han señalado que la ingesta total de calorías sigue siendo un factor principal en los cambios de peso. Un estudio fundamental que rastreó a casi 550 adultos durante siete años concluyó que «el principal motor del cambio de peso a largo plazo no es cuándo comes, sino cuánto comes».

Además, los participantes con patrones alimentarios tardíos en el estudio catalán eran menos propensos a seguir un estilo de vida saludable, lo que sugiere que el horario de las comidas podría ser parte de patrones conductuales más amplios. Se requieren ensayos controlados aleatorizados para aislar los efectos del horario alimentario independientemente de otros factores.

Implicaciones potenciales

Estos hallazgos contribuyen a una creciente evidencia que sugiere que el horario alimentario podría ser un factor modificable para la gestión del peso. Según un artículo publicado en Mercola.com en diciembre de 2022, formas menos desafiantes de ayuno como la alimentación restringida por tiempo han demostrado ayudar al cuerpo a «reparar daños celulares, reducir inflamación y mejorar la función cerebral».

Byron J. Richards y Mary Guignon Richards, autores de «Mastering Leptin», enfatizan que «una alimentación mal programada puede alterar hormonas tiroideas, hormonas del crecimiento y otras hormonas importantes». La chrononutrición sigue siendo un campo emergente donde futuras investigaciones aclararán cómo ajustar el horario de las comidas puede apoyar la salud metabólica.

La noticia en cifras

Cifra Descripción
3,000 Número de adultos estudiados en Cataluña, España.
5 años Duración del seguimiento del estudio.
550 Número de adultos en un estudio mencionado que fue seguido durante 7 años.
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