CLAVES

Felipe González quiere detener un golpe de estado contra el gobierno de Nicolás Maduro

Lunes 08 de junio de 2015
La visita de Felipe González al alcalde de Caracas en arresto domiciliario, Antonio Ledezma, va más allá de una simple mediación entre el régimen chavista de Nicolás Maduro y la oposición de centro-derecha, socialdemócrata y liberal. González trata de evitar un golpe de Estado que desaloje del poder al presidente Maduro ante un nuevo mapa de la producción mundial de petróleo propiciado por Estados Unidos.

Con el desplome de precios del crudo, Venezuela se ha convertido en el eslabón más débil de la OPEP. Washington es consciente de ello y pretende romper el cartel petrolero liderado por Arabia Saudí e Irán, y prepara concesiones importantes a Venezuela siempre que el presidente Maduro permita a la oposición incorporarse con plenas garantías a la actividad política. Y en caso contrario, forzar un golpe.

En contra de quienes afirman que el expresidente del Gobierno español ha aterrizado en Caracas gracias a la mediación de Podemos, tras la enfadada negativa del presidente Maduro a “la injerencia” del exmandatario español, la mediación hay que orientarla hacia Raúl Castro, cuya relación con Felipe González es muy cordial.

La luz verde para que Felipe González haya entrado sin impedimentos en Venezuela se debe a otro expresidente socialista. Fue Rodríguez Zapatero en su entrevista con el presidente cubano en La Habana, a finales de febrero, quien planteó la “intermediación” de Felipe González ante el peligro de que un aislamiento de Nicolás Maduro le radicalice aún más, aseguran fuentes diplomáticas.

Felipe González ha sido un defensor a ultranza de la identidad y la soberanía de Iberoamérica, en contra de las ambiciones geopolíticas de Estados Unidos y la rivalidad de otros países europeos, como Francia. El expresidente español sabe que Venezuela juega un papel importante en la geopolítica regional por sus vínculos con los países andinos y su estrecha alianza con Argentina y Brasil.

El viaje de González tiene como principal objetivo, según las citadas fuentes, convencer al líder venezolano de que para sobrevivir necesita que la oposición se incorpore al proceso político. Y en este planteamiento, González está convencido de que España debe seguir jugando un papel imprescindible.

La radicalización del presidente Nicolás Maduro contra la oposición apoyada por Estados Unidos le está llevando a un callejón sin salida. La oposición encarcelada y reprimida, la población cada vez más descontenta por la falta de productos de primera necesidad, y la represión policial contra las manifestaciones movidas, en algunos casos, con fines desestabilizadores, ha creado un escenario con todos los ingredientes para un golpe de Estado protagonizado por una facción del Ejército.

Pero además de los intereses geopolíticos, Venezuela representa un interés estratégico para las multinacionales españolas, petroleras y eléctricas principalmente. Lo que está en juego es un nuevo mapa petrolero/gasístico mundial para el próximo cuarto de siglo.

Felipe González convencer a Maduro y de paso advertir a los presidentes iberoamericanos populistas, que su independencia está en peligro si de nuevo caen bajo la esfera de influencia norteamericana. Esto, junto a los grandes proyectos de infraestructuras en todo el subcontinente que están dispuestos a llevar adelante los amigos mexicanos de González.

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