CRISIS POLITICA

La educación de mis hijos, es mi obligación

Nicolás Poveda | Miércoles 25 de noviembre de 2020
Existe en el momento actual, sin perjuicio de la preocupación por la salud general y particular, una preocupación de igual importancia, como es la relativa a la educación de nuestros hijos.

Ha sido aprobada la denominada Ley Celaa por un solo voto, lo que indica un parto extremadamente dificultoso, y producto de pactos que habrá que determinar y valorar con el tiempo.

La educación de nuestros hijos, es una obligación no solo natural, ejercida por todas las especies vivientes, sino también es una obligación legal, que vigila desde los arts. 223 y ss. del Código Penal el cumplimiento de las obligaciones que a los padres, progenitores o simplemente cuidadores, que imponen los arts. 154 del Código Civil y la denominada Ley de Protección del Menor de 15 de Enero de 1,996.

La Administración adquiere relevancia en el cumplimiento del cuidado y educación del menor, únicamente en casos de dejación o imposibilidad parental, es decir vigilancia en el cumplimiento y subsidiariamente en este caso de no ejercerse debidamente.

Siempre se ha dicho que la educación se compone de dos partes, la personal y la técnica; de la primera es importante la labor del entorno familiar y la segunda de la escuela, pero esta distinción que obedece a una calificación de cada parte, no se puede ejercer por separado y en contradicción, sino que para una correcta formación es necesaria la integración de ambas.

Pues, bien, los políticos, si es que podemos llamarlos así, que nos gobiernan, se han sacado de la manga, con un evidente interés, en mi opinión maléfico, de que la formación académica, debe de ser no conjunta con la formación que se recibe de la familia, sino separada en interés que denominan social, y que mas parece interés de reducir los conocimientos al mínimo, creando incluso problemas añadidos dxe muy graves consecuencias.

Los Colegios, escuelas o institutos donde nuestros hijos se formen, todos sabemos que no son iguales en cuanto a dicha formación, en orden principalmente a los valores a conseguir y los medios por los que debe guiarse el alumno para conseguirlos.

Coexisten en nuestro país, la educación privada, la concertada y la pública, y no es descubrir nada, decir que la enseñanza es diferente, evidente no en cuanto a la tabla de multiplicar, sino en cuanto a la importancia que se dá a una asignatura mas que a otra, a las horas lectivas, etc, y sobre todo a eso que muchos llamamos el talante que debe impregnar la conducta del alumno, en el que prima la tolerancia a sus derechos detallados explícitamente en la Ley de Protección del Menor.

Sin embargo, los políticos que dicen nos gobiernan, aun cuando no se ve nada en ese sentido, han decidido que asume la Administración Publica la formación del alumno, y los valores por los que ha de conseguir sus metas, si es que al final le dejan alguna.

Es significativo que de los miembros del gobierno, una mayoría muy elevada ha estudiado en colegios concertados e incluso privados, e incluso podemos decir que muy selectivos como es el Colegio de las Irlandesas donde estudio la ministra Celaa, y donde al parecer ha enviado a estudiar a su descendencia, conducta observada por la misma, y otros compañeros de mesa, que nos niegan a los demás.

Se busca con eso, igualar a la baja los conocimientos del alumno, por la enseñanza recibida, y porque al final pasara de curso, aunque no apruebe, y así tendremos en el futuro una generación no perdida por lo que pudo ser, sino también una generación inculta e indocumentada, fácil de manipular.

Estas medidas son una barbaridad que pone en riesgo el futuro no solo de nuestro país, sino también de nuestros hijos, que terminarán sus estudios, a lo mejor sin aprobar nada, y se tendrán que enfrentar a retos profesionales inalcanzables por su falta de conocimientos. Pero eso no les importa, lo que les importaba, era lo del aprobado general y acabar con la concertada y la escuela privada, lo que creo que no va a suceder, ya que existe una cosa que se llama el profesor particular en casa, el que claro esta, solo tendrán acceso las familias con recursos económicos. Han conseguido lo que no querían, primar a los ricos, debe ser que como ellos ya lo son, poues a los demás ajo y agua.

Mas no acaba aquí el rosario de barbaridades con que nos despierta cada día esta ministra, también desparece el castellano como lengua vehicular. Esto es una salida propia de una mente inadecuada, no ya para ser ministro sino incluso para ser nada, como dice Moncho Borrajo, que divertida va a ser una conversación en Bilbao entre un vasco, un catalán y un gallego, ya de eso se hizo una película y fue la risión de una generación.

Recuerdo que en mi estancia profesional en Barcelona, el Consejero de Justicia, cuando vino a traerme una bandera catalana para el Juzgado, que no la tenia, me dijo que lo que se pretendía con eso, era reafirmar una seña de diferenciación con el resto, es decir que no somos iguales, y estos se llaman socialistas, y además que lo que se pretendía era que al soñar por la noche lo hiciéramos en catalán, cuando le dije que pasaba, si el otro del sueño no sabia catalán, porque era de Huelva, no me dijo nada, se sonrió, me dejo la bandera, se fue y aqui no ha pasado nada.

Es la retórica del absurdo, lo impensable o por mejor decir lo mal pensado, y así pretenden gobernarnos, desde unos presupuestos aun no completados a pesar de haber pasado dos años, claro esta sin trabajar, porque hacer los presupuestos es trabajoso, pero parece que los encargados eran alumnos adelantados de la reforma educativa de la ministra Celaa y no saben por dónde se andan, pero eso si como ya contamos con los investigados por golfos apandadores de la banda podemita, e incluso alguno ya condenado, y con los asesinos de ETA, pues todo resuelto.

Y si llaman del Centro de Transparencia por lo del avión y las vacaciones de la familia del monclovita y sus amigos, pues se dice que no están. Y así nos va.

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