El general de brigada Reza Talaei-Nik, portavoz del Ministerio de Defensa de Irán, afirmó que las instalaciones subterráneas de las Fuerzas Armadas han sido fundamentales para resistir la agresión de EE.UU. y han contribuido al fracaso de los objetivos estratégicos estadounidenses en conflictos anteriores. Según Talaei-Nik, a pesar de los costos y daños sufridos, Irán ha logrado infligir pérdidas al enemigo, manteniendo su capacidad defensiva en entornos seguros. Además, se mencionó que el presidente estadounidense Donald Trump planea intensificar los bombardeos contra Irán tras las elecciones de mitad de mandato.
El general de brigada Reza Talaei-Nik, portavoz del Ministerio de Defensa de Irán, ha declarado que las instalaciones subterráneas de las Fuerzas Armadas han sido fundamentales para el fracaso de la reciente agresión de Estados Unidos contra su país. Este aspecto marca una diferencia notable en comparación con cómo Teherán ha enfrentado ofensivas estadounidenses en el pasado.
Talaei-Nik destacó que los objetivos del enemigo en conflictos anteriores incluían el derrocamiento de la República Islámica, la fragmentación del territorio iraní y la limitación de sus capacidades nucleares pacíficas y poder misilístico. También mencionó la intención de debilitar la influencia regional de Irán y contener la Revolución islámica. Sin embargo, el vocero militar afirmó que el enemigo no logró ninguno de sus objetivos estratégicos.
A pesar de los costos y daños sufridos por el país durante estos enfrentamientos, Talaei-Nik aseguró que Irán infligió pérdidas significativas a sus adversarios. El portavoz también subrayó que, en años recientes, parte de las capacidades estratégicas de las Fuerzas Armadas se han trasladado a entornos seguros e infraestructuras subterráneas, lo que ha alterado los cálculos enemigos respecto a las capacidades defensivas y productivas iraníes.
En medio de esta situación, The Wall Street Journal reportó que el presidente estadounidense Donald Trump planeaba continuar con los bombardeos sobre Irán tras las elecciones intermedias de noviembre, rechazando un posible alto el fuego entre ambas naciones.
La postura firme del gobierno iraní refleja una estrategia adaptativa frente a las amenazas externas, mostrando cómo han evolucionado sus tácticas defensivas ante un contexto geopolítico complejo.