El Reino Unido, Canadá y Australia han condenado a Israel por negarse a llevar a cabo una investigación criminal sobre las muertes de trabajadores humanitarios en Gaza. En su declaración, el IDF argumentó que la presencia de un guardia armado no fue comunicada antes de la salida del convoy y que se le identificó erróneamente como miembro de Hamas. A pesar de reconocer "fallos graves" en el proceso que llevó a los asesinatos, el IDF sostuvo que las decisiones de los comandantes no mostraron sospechas razonables de conducta delictiva. La ministra de Relaciones Exteriores australiana expresó su indignación y demandó respuestas sobre los ataques aéreos. Además, se destacó la controversia en torno a los planes israelíes para construir asentamientos en áreas ocupadas, lo que ha generado críticas internacionales.
La reciente declaración del Ejército de Defensa de Israel (IDF) ha suscitado una ola de condenas internacionales, especialmente por parte del Reino Unido, Canadá y Australia. En su comunicado, el IDF argumentó que la presencia de un guardia armado en un convoy humanitario no había sido notificada antes de su salida y que este fue erróneamente identificado como un combatiente de Hamas. Además, se acusó al convoy de desviarse de la ruta previamente coordinada con las autoridades militares.
A pesar de reconocer «serias fallas» en el proceso que condujo a los trágicos incidentes, el IDF sostuvo que las decisiones tomadas por los comandantes no generaron una sospecha razonable de conducta criminal.
Previo a la declaración conjunta de estos tres países, Australia convocó al embajador israelí Hillel Newman. La ministra de Relaciones Exteriores australiana, Penny Wong, expresó su «indignación» ante la decisión del gobierno israelí. Wong planteó interrogantes sobre los ataques aéreos, señalando que si el primer ataque al convoy fue un «error catastrófico», resultaba inexplicable que se llevaran a cabo dos ataques adicionales en cuestión de minutos.
La reacción no se limitó a Australia; el Ministerio de Relaciones Exteriores de Polonia también manifestó su «gran decepción» y convocó al embajador israelí en Varsovia.
El fundador de World Central Kitchen, José Andrés, calificó la decisión como «incorrecta» y «dolorosa para todos nosotros», exigiendo una comisión independiente para investigar lo sucedido. Por su parte, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, aún no ha respondido públicamente a las declaraciones recientes del Reino Unido, Australia y Canadá. Sin embargo, anteriormente había afirmado que los voluntarios fueron asesinados «inintencionadamente» por las fuerzas militares.
Esta controversia surge en medio de tensiones diplomáticas entre el Reino Unido e Israel. El secretario de Relaciones Exteriores británico, Ed Miliband, tuvo un intercambio acalorado con su homólogo israelí Gideon Saar sobre los planes israelíes para abrir licitaciones para la construcción de aproximadamente 1,200 viviendas en asentamientos ubicados en una zona estratégicamente importante del territorio palestino ocupado.
Los asentamientos israelíes son considerados ilegales según el derecho internacional y los planes para construir en el área conocida como E1 –al este de Jerusalén– han sido objeto de condena internacional durante años. Miliband calificó la publicación del pliego de condiciones como un «acto inaceptable y destructivo», instando a Israel a detener inmediatamente los planes para E1 y retractar la licitación.
Saar respondió desestimando las afirmaciones de Miliband en redes sociales. Afirmó que el pueblo judío tiene derecho a vivir en toda la Tierra de Israel, así como los británicos tienen derecho a residir en Londres y en todo el Reino Unido.