Donald Trump ha declarado que Estados Unidos aún mantiene opciones militares contra Irán, a pesar de su reciente enfoque en la presión económica. En una conferencia el 22 de agosto, el presidente afirmó que este cambio no implica descartar acciones militares y destacó la situación crítica de Irán, mencionando su inflación y problemas económicos. Además, anunció una nueva ofensiva económica destinada a restringir las finanzas y exportaciones petroleras de Teherán, advirtiendo sobre represalias comerciales para aquellos que apoyen al gobierno iraní. Las autoridades iraníes han respondido calificando estas medidas como una distracción frente a sus propias dificultades económicas.
El presidente de EE.UU., Donald Trump, dejó claro en declaraciones realizadas el 22 de agosto que su enfoque hacia una mayor presión económica sobre Irán no implica que Washington haya descartado la posibilidad de utilizar opciones militares contra el país persa. En respuesta a un periodista, Trump afirmó: «No, en absoluto», refiriéndose a su nueva estrategia centrada en la guerra económica.
El mandatario estadounidense añadió: «Simplemente significa que estamos viendo qué pasa». Esta declaración se produce en un contexto donde las tensiones entre EE.UU. e Irán han aumentado considerablemente.
Trump también anunció recientemente una nueva «operación económica más devastadora» contra Irán, diseñada para restringir los canales financieros y las exportaciones petroleras del país. El presidente advirtió a través de sus redes sociales que cualquier nación cuyas instituciones o empresas colaboren con el gobierno iraní enfrentará represalias comerciales inmediatas por parte de EE.UU.
Por su parte, las autoridades iraníes han calificado esta ofensiva como una maniobra distractora ante la creciente deuda nacional de EE.UU., que supera los 40 billones de dólares. El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, declaró que «redoblar las políticas fallidas solo traerá más derrota y enemistad de los iraníes».
Trump enfatizó la situación crítica en Irán al señalar que «no tienen dinero, no tienen Armada, no tienen Fuerza Aérea» y destacó que «tienen una inflación del 350 %». Estas afirmaciones subrayan la precariedad económica del régimen iraní y sugieren que EE.UU. está dispuesto a mantener la presión hasta obtener resultados.
A medida que se intensifican las sanciones económicas, se espera que las relaciones entre ambos países continúen deteriorándose, lo que podría tener repercusiones significativas tanto a nivel regional como global.