El presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, ha anunciado que Medellín será la sede del Escudo de las Américas, una alianza antidrogas promovida por el gobierno de EE.UU. Este anuncio ha suscitado preocupaciones sobre las implicaciones para la seguridad y la política interna del país, dado que Medellín fue históricamente un centro del narcotráfico bajo el Cartel de Medellín. Expertos advierten que esta decisión podría significar una mayor intervención estadounidense en asuntos colombianos. La senadora Isabel Zuleta ha cuestionado cómo esta iniciativa afectará a la ciudad, resaltando que desde EE.UU. no se comprenden completamente las realidades locales.
El presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, ha declarado que Medellín será la sede principal del Escudo de las Américas, una iniciativa contra el narcotráfico promovida por el Gobierno de EE.UU. Este anuncio ha suscitado inquietudes y no ha recibido comentarios oficiales desde Washington.
La ciudad, históricamente asociada al Cartel de Medellín liderado por Pablo Escobar, está destinada a ser el centro de esta alianza. Actualmente, Colombia y Perú no forman parte del bloque, aunque se anticipa que ambos países se unirán en un futuro cercano con los cambios políticos correspondientes.
El profesor Carlos Alberto Patiño, de la Universidad Nacional de Colombia, advirtió que convertir a Colombia en un nodo regional para esta arquitectura de seguridad hemisférica es una decisión estratégica significativa cuya gobernanza no depende de Bogotá sino de Washington.
Patiño también señaló que la propuesta del expresidente Donald Trump podría ser utilizada para influir en la política interna de los países miembros. «Ser sede regional de esa coalición implica asumir un nivel de exposición que exige negociaciones activas sobre los términos», añadió el académico.
Durante el mismo fin de semana, la senadora Isabel Zuleta cuestionó a De la Espriella y al alcalde Federico Gutiérrez sobre las implicaciones que esta decisión tendrá para Medellín. «Desde Estados Unidos no conocen nuestro territorio ni nuestras realidades. En el pasado, incluso se consideró bombardear Medellín como respuesta al narcotráfico», expresó en su cuenta en X.
De la Espriella afirmó que Medellín es «la cabeza de la serpiente del narcotráfico y del crimen organizado». Junto a Gutiérrez, enfatizó: «Desde aquí se emiten muchas órdenes al resto del país; por lo tanto, nos concentraremos en Medellín para combatir el crimen como debe ser: se someten o se les da de baja, como corresponde según la ley».
Gustavo Petro, el presidente saliente, refutó afirmaciones sobre el papel actual de Colombia en el tráfico de cocaína. Aseguró que el país ha pasado a ser secundario en este negocio y que su cadena productiva se encuentra principalmente en regiones del sur.
«Medellín es más un lugar de encuentro para algunos mandos intermedios del narcotráfico mundial. El centro del narcotráfico se sitúa ahora en ciudades lujosas alrededor del mundo», argumentó Petro.
A través de otro mensaje, hizo un llamado a la juventud obrera y popular de Medellín a resistir esta medida. «Gracias a políticas dialogadas durante mi gobierno, Medellín ha visto caer su tasa de homicidios más que Bogotá y alcanzar niveles bajos históricos», concluyó.