La administración Trump planea reducir significativamente el número de aviones de combate, buques de guerra y submarinos de EE. UU. reservados para la defensa común de la OTAN, según un informe clasificado presentado en Bruselas. Este cambio es uno de los más significativos en la postura militar de EE. UU. en Europa desde el final de la Guerra Fría, afectando al modelo de fuerzas de la OTAN establecido tras la invasión rusa a Ucrania en 2022. Se espera que Europa asuma una mayor responsabilidad en su propia defensa, especialmente en el suministro de drones de reconocimiento. La reducción también plantea preocupaciones sobre la cohesión de la alianza y deja vacíos críticos en la vigilancia del armamento nuclear ruso. Los aliados europeos deberán presentar propuestas concretas para reemplazar las capacidades estadounidenses retiradas durante una conferencia programada para junio.
La administración de Trump ha decidido llevar a cabo una reducción significativa en el número de aviones de combate, buques de guerra y submarinos de EE. UU. que están destinados a la defensa común de la OTAN. Esta decisión fue comunicada durante una reunión clasificada celebrada la semana pasada en Bruselas, donde el asesor del Pentágono, Alexander Velez-Green, sorprendió a los altos funcionarios de la alianza al anunciar estos cambios, según informaron diplomáticos citados por Politico Europe.
Este recorte representa uno de los cambios más significativos en la postura militar estadounidense en Europa desde el final de la Guerra Fría. Las modificaciones impactarán directamente en el Modelo de Fuerzas de la OTAN, un marco establecido en 2022 tras la invasión rusa a Ucrania para definir las contribuciones de cada estado miembro en caso de crisis. Según los informes, EE. UU. reducirá su compromiso con los aviones de combate en un tercio, retirará destructores del acuerdo de agrupación y sacará completamente sus submarinos.
Las reducciones debilitarán la contribución estadounidense al Modelo de Fuerzas de la OTAN, diseñado para coordinar las respuestas aliadas ante un posible ataque ruso. Además de los recortes mencionados, se espera que Europa mantenga su propio suministro de drones de reconocimiento, considerados esenciales en los campos de batalla ucranianos. Actualmente, EE. UU. representa aproximadamente el 62% del gasto total en defensa de la OTAN, con un presupuesto militar anual cercano a los 980 mil millones de dólares.
La estrategia del gobierno estadounidense para reducir su presencia en Europa coincide con un memorando filtrado del Pentágono que data de abril de 2025, el cual delineaba un cambio estratégico hacia disuadir a China en el Indo-Pacífico y priorizar la seguridad nacional. Este enfoque sugiere que EE. UU. solo desplegará fuerzas no esenciales en Europa y exhorta a los aliados de la OTAN a aumentar sus propias contribuciones defensivas.
Los altos funcionarios de la OTAN se mostraron sorprendidos por la rapidez y magnitud del anuncio realizado por Velez-Green. Algunos interpretaron sus comentarios como una amenaza indirecta. Esta reunión tuvo lugar en medio de tensiones existentes; el Pentágono había anunciado previamente una reducción de 5,000 tropas desplegadas en Alemania durante los próximos seis a doce meses, lo que siguió a las críticas del canciller alemán Friedrich Merz hacia la estrategia de Trump respecto a Irán.
El movimiento se produce mientras la OTAN enfrenta tensiones internas relacionadas con equipamiento y preparación. Muchos países miembros, como Alemania y el Reino Unido, enfrentan problemas tanto en reclutamiento como en escasez de equipos militares. Analistas han señalado que algunos miembros podrían verse obligados a depender principalmente del armamento nuclear como mecanismo defensivo ante esta situación crítica.
La retirada de submarinos estadounidenses del grupo NATO crea un vacío significativo en el monitoreo de los submarinos nucleares rusos y en la protección infraestructuras submarinas críticas como cables y oleoductos. La flota submarina estadounidense ha sido un activo clave para la alianza, capaz de patrullar tanto el Atlántico Norte como el mar Noruego. Su salida deja a Europa ante el desafío complicado y costoso que implica operar submarinos.
El contexto estratégico incluye la guerra continua entre Rusia y Ucrania y advertencias por parte de oficiales otánicos sobre un posible conflicto con Rusia dentro dos décadas. El retiro también se alinea con una reorientación más amplia: el memorando del Pentágono sugirió una disminución del enfoque en defender Europa contra agresiones rusas, priorizando a China y cuestiones internas.
Se espera que los aliados europeos presenten propuestas concretas para reemplazar las capacidades retiradas por EE.UU. durante una Conferencia sobre Suministro de Fuerzas programada para junio próximo. Esta conferencia determinará qué naciones se comprometen a llenar los vacíos dejados por el retiro estadounidense con miras a mantener la postura defensiva de la OTAN.
El presidente Trump ha instado desde hace tiempo a los miembros de la OTAN a incrementar su gasto militar hasta alcanzar el 5% del PIB, objetivo que muchos aún no han logrado cumplir. Las acciones actuales representan uno de los cambios más significativos en la postura militar estadounidense hacia Europa en décadas, mientras que la alianza transatlántica enfrenta un periodo incierto debido a esta redefinición global por parte Estados Unidos.
| Cifra | Descripción |
|---|---|
| 62% | Porcentaje del gasto total de defensa de la OTAN que representa Estados Unidos. |
| $980 mil millones | Presupuesto militar anual de Estados Unidos. |
| 33% | Reducción en el compromiso de cazas por parte de Estados Unidos. |
| 5,000 | Número de tropas que se retirarán de Alemania. |