CLAVES

Deportaciones masivas de trabajadores chiitas paquistaníes en los Emiratos Árabes Unidos tras vigilancia sistemática

Deportaciones UAE

OpenAI | Lunes 18 de mayo de 2026

La reciente deportación masiva de miles de trabajadores paquistaníes chiítas desde los Emiratos Árabes Unidos (EAU) ha suscitado serias preocupaciones sobre la vigilancia y discriminación religiosa. Según testimonios de las víctimas, decenas de miles de musulmanes chiítas fueron detenidos sin previo aviso, despojados de sus pertenencias y enviados de regreso a Pakistán, todo ello tras un sistema de vigilancia que los identificaba en lugares de culto. Las tensiones geopolíticas, especialmente tras la normalización de relaciones entre los EAU e Israel en 2020, han intensificado la represión contra las comunidades chiítas, consideradas potenciales proxies iraníes. Se estima que alrededor de 15,000 paquistaníes han sido afectados por estas medidas, dejando a muchas familias en situaciones precarias. A pesar de las negaciones del gobierno paquistaní sobre una persecución específica, los deportados afirman que su única "culpa" es su identidad religiosa.



Tens de miles de musulmanes chiítas paquistaníes han sido deportados de manera forzada desde los Emiratos Árabes Unidos (EAU) en los últimos meses. Los trabajadores fueron detenidos repentinamente, despojados de sus ahorros y pertenencias, y enviados de regreso a Pakistán sin ninguna explicación o cargos formales.

Las deportaciones se produjeron tras un sistema de vigilancia a largo plazo que tenía como objetivo a los musulmanes chiítas. En los imambargahs, lugares de oración chiíta, se exigía a los fieles escanear sus documentos de identidad, mientras que en las mezquitas suníes no se aplicaban tales controles. Esta información supuestamente fue utilizada por las agencias de seguridad para mapear redes chiítas y posteriormente expulsar a individuos específicos.

Un clima de vigilancia creciente

La situación de seguridad empeoró después de que los EAU normalizaran relaciones con Israel mediante los Acuerdos de Abraham en 2020. Los eventos religiosos públicos chiítas comenzaron a estar bajo una mayor vigilancia. Además, las crecientes tensiones entre Irán, Israel y Estados Unidos llevaron a que estados del Golfo, como los EAU, vieran a las comunidades chiítas como posibles proxies de la influencia iraní, intensificando aún más la represión.

Los procedimientos migratorios comenzaron a dirigirse específicamente contra apellidos paquistaníes comúnmente asociados con las comunidades chiítas (por ejemplo, Hussain, Zaidi). Los solicitantes provenientes de distritos paquistaníes con grandes poblaciones chiítas enfrentaron un escrutinio elevado. Muchos trabajadores fueron rechazados en su reingreso o tuvieron sus visas retrasadas; algunos incluso fueron mal identificados y deportados por simplemente visitar lugares chiítas para recibir comidas gratuitas.

Impacto devastador en las familias

Se estima que alrededor de 15,000 paquistaníes podrían haber sido afectados por estas medidas, dejando a muchas familias en la pobreza tras décadas de trabajo. A pesar de estas acusaciones, el gobierno paquistaní ha negado que los estados del Golfo estén específicamente atacando a trabajadores chiítas, calificando tales informes como «propaganda malintencionada». Sin embargo, los deportados insisten en que su único delito ha sido su identidad religiosa.

Las deportaciones comenzaron silenciosamente, con trabajadores regresando inesperadamente a sus aldeas en Pakistán sin equipaje ni advertencias para sus familias. En pocas semanas, surgió un patrón: hombres musulmanes chiítas que habían pasado décadas construyendo vidas en los EAU eran detenidos y enviados de vuelta a casa.

Un sistema sofisticado de vigilancia

Aunque las deportaciones se han acelerado amid la creciente tensión internacional, los deportados relatan que el perfilamiento de musulmanes chiítas comenzó años antes. Describen un sistema sofisticado operando en imambargahs donde se exige escanear tarjetas de identificación para ingresar; estos controles biométricos rara vez se aplican en mezquitas suníes.

Defensores comunitarios creen que la información recopilada sobre asistencia y registros identitarios podría haber sido utilizada por agencias de seguridad para identificar redes chiítas y señalar individuos para su posterior deportación.

Cambio drástico tras los Acuerdos

Tras la normalización con Israel mediante los Acuerdos Abraham en 2020, muchos expatriados chiítas notaron un cambio drástico en el clima de seguridad. Mientras algunas reuniones religiosas continuaron realizándose en privado, rituales públicos y eventos chiítas comenzaron a ser objeto de una vigilancia intensa.

Los trabajadores alegan que las visas y permisos laborales para paquistaníes con apellidos típicamente asociados al chiísmo fueron cada vez más retrasados o rechazados. Aquellos provenientes de distritos con grandes poblaciones chiítas enfrentaron un escrutinio adicional durante los trámites migratorios.

Tensiones geopolíticas detrás del fenómeno

Las deportaciones están intrínsecamente ligadas al conflicto regional entre Irán e Israel. Los estados del Golfo han mirado históricamente a las comunidades chiítas bajo la sospecha de influencia iraní desde la Revolución Iraní en 1979. Estas inquietudes aumentaron tras el asesinato del líder supremo iraní Ayatollah Ali Khamenei en un ataque conjunto estadounidense-israelí este año.

A medida que emergía Mojtaba Khamenei como nuevo líder supremo tras la muerte de su padre, el miedo sobre la influencia ideológica iraní creció aún más entre las naciones del Golfo. En abril pasado, el Departamento Estatal de Seguridad de los EAU anunció que había desmantelado una organización clandestina supuestamente vinculada a Irán.

Desesperación entre deportados

Líderes comunitarios estiman que hasta 15,000 paquistaníes pueden haber sido deportados o denegados reingreso recientemente; sin embargo, la falta de datos oficiales dificulta la verificación independiente. El gobierno paquistaní ha desmentido cualquier intento deliberado por parte de estados del Golfo hacia trabajadores chiítas.

No obstante, para quienes han sido deportados, estas negaciones carecen de credibilidad. Muchos dedicaron décadas al trabajo en construcción y servicios básicos enviando remesas para mantener a sus familias enteras. Ahora regresan a Pakistán sin ahorros ni pertenencias y con pocas oportunidades para reconstruir sus vidas.

Como expresó uno de ellos: «Nuestro único crimen es ser chiíta».

La noticia en cifras

Cifra Descripción
15,000 Estimación de paquistaníes afectados por deportaciones o denegaciones de reingreso.
35 Número de muertes en Pakistán tras protestas relacionadas con el conflicto entre Irán, Israel y Estados Unidos.

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