China está implementando restricciones a la inversión estadounidense en empresas tecnológicas locales, especialmente en el sector de inteligencia artificial. Los reguladores, incluyendo la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma, han ordenado a compañías como Moonshot AI y ByteDance que rechacen capital estadounidense sin aprobación gubernamental. Esta medida busca proteger sectores sensibles relacionados con la seguridad nacional tras la adquisición de una 'start-up' por parte de Meta Platforms, lo que generó preocupaciones sobre la fuga de tecnología. Estas acciones reflejan una creciente tensión entre China y EE.UU. respecto a inversiones estratégicas en tecnología.
Los reguladores en China han decidido implementar restricciones a la inversión en empresas tecnológicas locales, afectando a algunas de las más prominentes en el ámbito de la inteligencia artificial. Según un informe de la agencia Bloomberg, estas compañías no podrán aceptar capital proveniente de Estados Unidos sin la aprobación del gobierno chino.
Fuentes cercanas al tema han indicado que diversas agencias, incluida la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma, han notificado a varias firmas privadas que deben rechazar inversiones estadounidenses durante sus rondas de financiación, a menos que cuenten con una autorización explícita.
Entre las empresas que han recibido este aviso se encuentran Moonshot AI, la ‘start-up’ StepFun y ByteDance, conocida por ser la propietaria de TikTok y considerada como la empresa emergente más valiosa del país.
El objetivo principal de estas nuevas restricciones es evitar que inversores estadounidenses obtengan participaciones en sectores considerados sensibles para la seguridad nacional, según informantes familiarizados con el asunto.
Esta medida sin precedentes se produce tras la adquisición por parte de Meta Platforms* de la ‘start-up’ Manus por 2.000 millones de dólares a principios de año, lo cual provocó una investigación por parte de Pekín sobre posibles inversiones extranjeras ilegales y exportaciones tecnológicas inapropiadas.
El gigante asiático ha restringido también las ofertas públicas iniciales (OPIs) de empresas chinas establecidas en el extranjero, lo que podría desestabilizar una estrategia que ha permitido a las compañías acceder a capital internacional mediante salidas a bolsa fuera del país.
Los recientes cambios indican que los reguladores chinos están cada vez más preocupados por la fuga de tecnología nacional mientras las ‘start-ups’ y empresas locales buscan oportunidades en el extranjero.
A su vez, es importante señalar que Washington ha impuesto limitaciones a las inversiones en ciertos sectores tecnológicos chinos debido al temor a fortalecer su capacidad militar o económica. Desde 2025, se han implementado normas en EE.UU. diseñadas para restringir inversiones en empresas chinas dedicadas a semiconductores, computación cuántica e inteligencia artificial.
No obstante, durante años Pekín había estado alentando a sus empresas más ambiciosas a explorar negocios y alianzas internacionales, incluso con inversores estadounidenses, reconociendo así la necesidad de impulsar su presencia global en sectores que abarcan desde vehículos eléctricos hasta electrónica.
* Calificada en Rusia como organización extremista, cuyas redes sociales están prohibidas en su territorio.