Irán enfrenta su apagón de internet más prolongado, que ya supera los 20 días, según el grupo de monitoreo NetBlocks. Esta interrupción comenzó en medio de crecientes tensiones militares con Estados Unidos e Israel, aislando a millones de iraníes de la comunicación global. Las autoridades justifican las restricciones como medidas para combatir la desinformación y proteger la seguridad nacional, aunque críticos argumentan que se utilizan para reprimir la disidencia y ocultar abusos a los derechos humanos. A pesar del acceso limitado a una intranet nacional y alternativas arriesgadas como Starlink, muchos intentos de eludir el apagón han fracasado debido a la confiscación de dispositivos no autorizados. La situación ha intensificado las preocupaciones sobre la transparencia y el respeto a los derechos humanos en Irán, donde miles han sido asesinados durante protestas recientes.
Irán se encuentra en medio de su más prolongado apagón de internet, que ya supera los 20 días, según el grupo de monitoreo NetBlocks. Esta interrupción se inició en un contexto de crecientes tensiones militares entre Estados Unidos e Israel, lo que ha aislado a millones de iraníes de la comunicación global.
Las autoridades afirman que estas restricciones son necesarias para combatir la desinformación y proteger la seguridad nacional. Sin embargo, los críticos sostienen que se utilizan para reprimir la disidencia y ocultar posibles violaciones a los derechos humanos.
A pesar del apagón, algunos iraníes han intentado eludir las restricciones mediante redes privadas virtuales (VPN) y tecnologías alternativas. Sin embargo, muchos servicios VPN convencionales han dejado de funcionar bajo las actuales condiciones. NetBlocks ha informado que se ha activado una intranet doméstica limitada, permitiendo a un pequeño número de usuarios técnicamente capacitados acceder a redes externas, aunque las conexiones son inestables y cada vez más restringidas.
Además, algunos ciudadanos han recurrido a servicios de internet satelital como Starlink, a pesar de los riesgos asociados. Las autoridades han intensificado sus esfuerzos para frenar estos métodos alternativos; recientemente anunciaron la confiscación de cientos de dispositivos Starlink no autorizados en una operación nacional considerada «compleja y extensa».
El alcance de la represión va más allá del ámbito digital. La semana pasada, el poder judicial iraní confirmó la ejecución de tres individuos acusados de matar policías y colaborar con Estados Unidos e Israel durante protestas antigubernamentales. Estas sentencias fueron impuestas tras condenas por «guerra contra Dios», según Mizan Online, un medio vinculado al sistema judicial.
Las protestas, impulsadas por dificultades económicas y represión política, fueron algunas de las más grandes vistas en Irán en décadas. Durante este periodo de agitación, el entonces presidente Donald Trump instó públicamente a los iraníes a desafiar al liderazgo del país.
Las autoridades iraníes reportan aproximadamente 3,000 muertes durante las protestas, incluyendo personal de seguridad; sin embargo, organizaciones de derechos humanos estiman que el número real podría ser significativamente mayor, alcanzando al menos 7,000 víctimas, en su mayoría civiles.
A medida que el apagón persiste, crecen las preocupaciones sobre cómo la falta de canales de comunicación puede oscurecer aún más los acontecimientos dentro del país. Esto plantea alarmas sobre la transparencia y la rendición de cuentas en relación con la situación más amplia de los derechos humanos en Irán.
En este contexto crítico, es esencial seguir observando cómo evoluciona esta crisis y sus repercusiones tanto dentro como fuera del país.
| Cifra | Descripción |
|---|---|
| 20 | Días de apagón de internet |
| 7,000 | Número estimado de muertos durante las protestas |
| 3,000 | Número reportado de muertos por las autoridades |
| Cientos | Número de dispositivos Starlink confiscados |