Donald Trump ha declarado que Europa se ha vuelto "woke" y, como resultado, es "irreconocible" en muchos aspectos. En una reciente rueda de prensa, el presidente estadounidense enfatizó la necesidad de que Europa sea fuerte, criticando su aparente debilidad. Mencionó a varios países de Europa Central, como Hungría y Polonia, como ejemplos de naciones que han tomado un rumbo diferente. Además, Trump cuestionó las políticas ambientales europeas, sugiriendo que están perjudicando el continente debido a los altos costos y problemas relacionados con la energía y la inmigración.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, expresó en una reciente rueda de prensa su opinión sobre la situación actual de Europa, afirmando que «Europa se ha vuelto ‘woke’», hasta el punto de ser «irreconocible» en muchos aspectos. Según Trump, esta transformación ha llevado a que el continente pierda su fortaleza.
«Europa tiene que ser fuerte y se han vuelto blandos y no reconocibles», declaró el mandatario estadounidense durante su intervención.
Trump también hizo una distinción entre los países de Europa Central y el resto del continente, mencionando específicamente a Hungría, Polonia, Chequia y Eslovaquia como ejemplos de naciones que han tomado un rumbo diferente al del resto de Europa.
Además, criticó las políticas ambientales implementadas en Europa, señalando que «los ambientalistas se han hecho con el control». En sus declaraciones, argumentó que el uso de molinos de viento está perjudicando los campos y prados del continente, además de causar un alto costo económico. Afirmó que Europa enfrenta desafíos significativos relacionados con la energía y la inmigración.
Trump advirtió que si Europa no aborda estos problemas de manera rápida, «no será el mismo lugar». Sus comentarios reflejan una preocupación por la dirección en la que se encuentra el continente y sugieren un llamado a la acción para revertir lo que considera tendencias negativas.
La respuesta a estas afirmaciones llegó desde varios sectores europeos, incluyendo a líderes como Kaja Kallas, quien contrarrestó las críticas estadounidenses destacando que la Europa ‘woke’ no está enfrentando la desaparición de su civilización.