Un contingente de aproximadamente 100 militares estadounidenses ha llegado a Nigeria para colaborar en el entrenamiento de las fuerzas nigerianas en su lucha contra grupos militantes y yihadistas. Este despliegue responde a una solicitud del Gobierno nigeriano para recibir apoyo en adiestramiento y asistencia técnica. A pesar de las fricciones diplomáticas previas, el Ejército nigeriano ha aclarado que el personal estadounidense no participará en combates directos, manteniendo el control total de las operaciones. Esta cooperación se produce en un contexto de creciente violencia en la región, que afecta a diversas comunidades.
Un contingente de alrededor de 100 militares estadounidenses ha llegado a Nigeria, acompañado de equipo especializado, para colaborar en el entrenamiento de las fuerzas armadas del país en su lucha contra grupos militantes y yihadistas. Esta información fue confirmada por el Ejército nigeriano y recogida por la agencia AP.
Este despliegue responde a una solicitud formal del Gobierno nigeriano a Estados Unidos, que busca apoyo en áreas como el adiestramiento militar, asistencia técnica e intercambio de inteligencia, según un comunicado oficial emitido.
La llegada de estas tropas se produce tras un periodo de tensiones diplomáticas entre ambos países, que se intensificaron después de que el expresidente Donald Trump acusara a Nigeria de no proteger adecuadamente a su comunidad cristiana. El Gobierno nigeriano rechazó estas acusaciones, subrayando que la violencia afecta a personas de todas las creencias religiosas en la región.
El mayor general Samaila Uba, portavoz del Ejército nigeriano, aclaró que los soldados estadounidenses no participarán en combates ni asumirán roles operativos directos; el mando y control permanecerán bajo la autoridad total de las fuerzas nigerianas.
En el marco de la Navidad pasada, Trump sorprendió al mundo al ordenar un ataque "poderoso y mortal" contra miembros del Estado Islámico en Nigeria. Este ataque se produjo tras semanas de advertencias sobre la supuesta incapacidad del gobierno local para frenar la persecución de la población cristiana por parte de "terroristas islámicos".
El mandatario estadounidense describió posteriormente esta ofensiva como un "regalo de Navidad", afirmando: 'no, hagamos un regalo de Navidad'. Según Trump, los ataques fueron inesperados para los terroristas y resultaron en grandes pérdidas para ellos.
A pesar de las afirmaciones de Trump sobre una matanza sistemática contra cristianos en Nigeria, el Gobierno nigeriano insistió en que el ataque tenía únicamente fines antiterroristas. No obstante, Trump dejó abierta la posibilidad de volver a utilizar la fuerza si considera que la persecución religiosa persiste en el país africano.
*Reconocido como grupo terrorista en Rusia y prohibido en su territorio.