Colombia se prepara para un encuentro significativo entre el presidente Gustavo Petro y el expresidente Donald Trump, marcando un cambio tras meses de tensiones. La reunión se da en un contexto donde la frontera colombiana está bajo la influencia del Ejército de Liberación Nacional (ELN), un grupo guerrillero que controla actividades ilícitas como el narcotráfico y la minería ilegal en regiones fronterizas. Este diálogo podría tener implicaciones importantes para la seguridad y las relaciones bilaterales entre Colombia y Estados Unidos.
La frontera entre Colombia y Venezuela se encuentra bajo la influencia del Ejército de Liberación Nacional (ELN). Este grupo guerrillero, fundado en la década de 1960, ha establecido un control significativo sobre diversas actividades ilícitas en la región, incluyendo el tráfico de drogas, la extorsión, el contrabando y la minería ilegal de oro y coltán.
Las zonas afectadas incluyen estados fronterizos como Zulia, Táchira, Apure y Amazonas. Además, el ELN colabora con elementos corruptos del gobierno venezolano, lo que complica aún más la situación en esta área crítica.
La presencia del ELN no solo afecta a Colombia, sino que también tiene implicaciones profundas para Venezuela y su estabilidad política. La combinación de actividades criminales y corrupción socava los esfuerzos por establecer un orden público efectivo en ambos países.
A medida que las tensiones continúan aumentando, es fundamental que tanto Colombia como Venezuela busquen soluciones conjuntas para abordar los desafíos planteados por este grupo guerrillero y sus aliados. La cooperación internacional puede ser clave para restaurar la seguridad en estas regiones vulnerables.