Un grupo de oficiales en Nigeria enfrentará un juicio militar tras ser acusados de intentar derrocar al gobierno del presidente Bola Tinubu el año pasado. Dieciséis oficiales fueron arrestados en octubre por "actos de indisciplina y violaciones de las regulaciones de servicio". Aunque inicialmente se desestimaron los rumores de un intento de golpe, una investigación posterior llevó a que algunos de ellos comparezcan ante un panel judicial militar. Este caso surge en un contexto de creciente inestabilidad en la región, donde varios países han experimentado golpes de estado recientes. La situación ha intensificado la vigilancia entre los gobiernos, incluido Nigeria, que busca mantener su papel como fuerza estabilizadora en Ecowas.
Un grupo de oficiales en Nigeria se prepara para enfrentar un juicio militar tras ser acusados de “tramar un golpe de Estado” contra el gobierno del presidente Bola Tinubu el año pasado, según ha informado un comunicado de las fuerzas armadas. En octubre pasado, dieciséis oficiales fueron arrestados por lo que se describió como “actos de indisciplina y violaciones de las regulaciones de servicio”.
En ese momento, el ejército desestimó los rumores sobre un intento de golpe; sin embargo, tras una investigación, las autoridades han reconocido que algunos de los dieciséis oficiales comparecerán ante un panel judicial militar.
Nigeria cuenta con una historia compleja de participación militar en la política, habiendo experimentado múltiples golpes entre 1966 y 1993, lo que convierte las acusaciones de conspiración en temas altamente sensibles. Aunque no está claro cuántos de los dieciséis oficiales serán juzgados, las autoridades militares han afirmado que el proceso garantizará la responsabilidad y mantendrá “los principios de equidad y debido proceso”.
El comunicado también subrayó que intentar derrocar al gobierno electo es “inconsistente con la ética, los valores y los estándares profesionales” del ejército. En años recientes, preocupaciones sobre la inestabilidad y la inseguridad han alimentado rumores sobre disidencia dentro de las filas militares, rumores que han sido repetidamente desmentidos por el ejército.
Nigeria ha disfrutado de un periodo ininterrumpido de gobierno civil desde 1999. Las fuerzas armadas han enfatizado su lealtad a la autoridad civil, emitiendo frecuentemente declaraciones públicas que reafirman su compromiso con la democracia. Este último desarrollo se produce en un contexto donde la región occidental africana ha visto un resurgimiento de golpes militares. Países como Mali, Burkina Faso, Níger y Guinea han visto caer a sus gobiernos a manos de soldados desde el inicio de esta década.
No obstante, Guinea ha regresado recientemente a un gobierno democrático bajo el liderazgo del junta presidente Mamadi Doumbouya. Estos acontecimientos han llevado a una mayor vigilancia entre los gobiernos regionales, incluida Nigeria, que tradicionalmente se ha posicionado como una fuerza estabilizadora dentro del bloque regional Ecowas.
Dentro de Nigeria, el ejército enfrenta intensas presiones operativas: desde combatir grupos jihadistas militantes en el noreste hasta abordar problemas criminales y violencia comunitaria en el noroeste y estados centrales. Analistas señalan que estas presiones, combinadas con limitaciones en recursos y escrutinio público, han puesto el foco en la disciplina dentro de las fuerzas armadas.