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Trump busca desplazar a la ONU como líder en la paz global

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OpenAI | Viernes 23 de enero de 2026

Donald Trump ha lanzado su iniciativa "Board of Peace" durante el Foro Económico Mundial en Davos, prometiendo poner fin a décadas de sufrimiento y conflictos. Sin embargo, esta propuesta ha suscitado preocupaciones sobre su intención de desplazar a la ONU y crear un nuevo orden internacional bajo su dominio. El proyecto, que busca abordar conflictos globales como el de Gaza, otorga a Trump poderes significativos como presidente vitalicio del consejo. Aunque algunos líderes han expresado apoyo, otros han mostrado reticencias, cuestionando la legitimidad y el impacto de esta nueva estructura en el orden internacional existente. La situación plantea interrogantes sobre la efectividad de este enfoque frente a los desafíos globales actuales.



La promesa de Trump en Davos

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha lanzado una ambiciosa propuesta para poner fin a décadas de sufrimiento y odio en el mundo. En el marco del Foro Económico Mundial de Davos, presentó su nueva Junta de Paz, prometiendo forjar una paz duradera para la región y más allá.

A pesar del deseo global por la paz, muchos observadores ven esta iniciativa como un intento más de Trump por desmantelar la arquitectura internacional establecida tras la Segunda Guerra Mundial, buscando reemplazarla con instituciones que estén bajo su dominio.

El primer ministro polaco, Donald Tusk, advirtió en redes sociales que «no permitirán que nadie los engañe» ante esta nueva estructura impulsada por el presidente estadounidense.

Ambiciones globales y críticas

La Junta de Paz, que surgió el año pasado en medio de los esfuerzos liderados por EE. UU. para finalizar el conflicto en Gaza, ahora busca una ambición mucho más amplia. Sin embargo, los detalles filtrados del borrador de su carta constitutiva revelan que Trump sería su presidente vitalicio incluso después de dejar el cargo. Esto le otorgaría amplios poderes, incluyendo la capacidad de invitar o no a estados miembros y nombrar a su sucesor.

Además, cualquier país que desee convertirse en miembro permanente tendría que pagar una suma exorbitante de 1.000 millones de dólares. Esta noticia se suma a un mes ya agitado en la política internacional, marcado por la captura del líder venezolano y las tensiones con Irán.

Nineteen países asistieron a la inauguración de la Junta en Davos, representando diversas regiones del mundo. Aunque muchos líderes mostraron interés, otros han expresado reservas sobre unirse a este nuevo club internacional.

Reacciones internacionales

El secretario de Relaciones Exteriores del Reino Unido, Yvette Cooper, expresó preocupaciones sobre la inclusión del presidente ruso Vladimir Putin en este proceso. Por otro lado, Suecia y Noruega también manifestaron dudas sobre su participación debido a cuestiones no resueltas con Washington.

A pesar de las críticas y las reticencias, algunos líderes han mostrado apoyo al proyecto. El primer ministro húngaro Viktor Orban afirmó: «Si es Trump, entonces es paz». Sin embargo, otros países musulmanes han dejado claro que buscan una paz justa y duradera en Gaza sin mencionar explícitamente la Junta.

La preocupación principal radica en cómo esta nueva Junta podría interferir con el orden internacional establecido y si realmente puede ofrecer soluciones efectivas a conflictos complejos como el de Gaza o el enfrentamiento entre Ucrania y Rusia.

Desafíos futuros

Con una estructura organizativa centrada principalmente en Gaza pero con implicaciones potencialmente globales, la Junta enfrenta desafíos significativos desde su inicio. La inclusión de líderes como Netanyahu plantea preguntas difíciles sobre el futuro del estado palestino y las condiciones necesarias para alcanzar una paz sostenible.

A medida que se forma esta nueva entidad bajo el liderazgo de Trump, se observa un creciente debate sobre la necesidad urgente de reformar la ONU y sus mecanismos para adaptarse mejor a las realidades políticas actuales.

Aunque algunos críticos consideran que este esfuerzo es parte del deseo personal de Trump por obtener el Premio Nobel de la Paz, otros reconocen que podría ser un catalizador para abordar cuestiones fundamentales sobre el orden mundial contemporáneo.

En última instancia, mientras Trump continúa posicionándose como un posible mediador global, queda por ver si su enfoque logrará resultados tangibles o si simplemente será otra faceta más del complejo panorama geopolítico actual.

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