Un ataque de sabotaje por parte de extremistas de izquierda ha provocado un apagón masivo en Berlín, afectando a 45,000 hogares y negocios. Este incidente, que ocurrió en medio de un clima invernal severo, comprometió infraestructuras críticas como hospitales y centros de atención. Las autoridades alemanas están investigando el ataque como un posible acto de terrorismo, en un contexto donde se han producido ataques similares contra instalaciones energéticas, incluyendo una reciente interrupción en la fábrica de Tesla en Alemania. Estos eventos destacan la creciente vulnerabilidad de los servicios esenciales ante ideologías extremistas y plantean serias preocupaciones sobre la seguridad nacional y la protección de infraestructuras críticas.
Una importante interrupción del suministro eléctrico en Berlín ha dejado a 45,000 hogares y negocios sin luz, un incidente que las autoridades atribuyen a un ataque incendiario con motivaciones políticas llevado a cabo por extremistas de izquierda. Esta situación ha comprometido infraestructuras críticas, incluyendo hospitales y centros de atención, en medio de un clima invernal severo. El suceso se asemeja a un reciente ataque sospechoso de eco-terrorismo en la fábrica de Tesla en Alemania, que interrumpió la producción durante una semana.
Las autoridades alemanas están investigando ambos eventos como parte de un patrón más amplio de ataques dirigidos contra infraestructuras energéticas. Estos actos plantean serias preocupaciones sobre la seguridad nacional y la vulnerabilidad de los servicios esenciales ante el sabotaje ideológico.
La crisis comenzó el pasado sábado, cuando un incendio se desató en un puente de cables sobre el canal Teltow, cerca de la planta eléctrica Lichterfelde. Las llamas causaron daños a las líneas eléctricas de alta tensión, dejando a más de 45,000 hogares y 2,200 negocios sin electricidad. Durante este periodo de nevadas y temperaturas bajo cero, los servicios de calefacción e internet fallaron en cuatro distritos de la ciudad, generando una crisis sanitaria pública. La senadora berlinesa para Asuntos Económicos, Franziska Giffey, calificó el evento como un “apagón particularmente grave” que afectó a instalaciones sociales y hospitales. Aunque algunos usuarios recuperaron el suministro eléctrico el domingo, se estimó que la restauración total podría tardar hasta el jueves, dejando a miles expuestos al frío.
El alcalde de Berlín, Kai Wegner, afirmó que los responsables eran “claramente extremistas de izquierda”, condenando el acto por poner en peligro vidas humanas. Las autoridades están investigando el incidente como un posible acto intencionado y trabajan para verificar la autenticidad de una reclamación de responsabilidad. Se ha establecido una comparación directa con otro apagón similar ocurrido en septiembre pasado en el sureste de Berlín, por el cual activistas radicales también asumieron la responsabilidad.
Este ataque contra la infraestructura eléctrica urbana sigue un patrón similar al utilizado contra objetivos industriales. En marzo de 2024, un ataque incendiario sospechoso contra un pilar eléctrico interrumpió el suministro a la Gigafábrica de Tesla cerca de Berlín durante casi una semana. Este apagón también afectó inicialmente a decenas de miles de residentes y a hospitales y hogares geriátricos. Un grupo radical conocido como Volcano Group se atribuyó la responsabilidad del ataque, acusando a Tesla de explotación y exigiendo la “destrucción completa” de la fábrica. La gravedad del incidente llevó a que la oficina del fiscal federal alemán asumiera la investigación por sospechas de implicación terrorista.
La fábrica Tesla, inaugurada en 2022 como desafío directo al corazón automovilístico alemán, ha sido foco constante de protestas ambientales. Sin embargo, pasar del protestar al sabotaje deliberado de redes eléctricas públicas representa un cambio táctico significativo y peligroso.
A lo largo de la historia, los grupos extremistas han atacado propiedades simbólicas para hacer declaraciones políticas. Sin embargo, el enfoque deliberado hacia subestaciones eléctricas y líneas de transmisión marca una escalada seria hacia el terrorismo contra infraestructuras críticas. Estos ataques no solo buscan interrumpir una sola corporación sino que pretenden convertir en armas la dependencia pública hacia servicios esenciales, maximizando su impacto social e infundiendo miedo. Esta estrategia plantea una amenaza profunda para la seguridad nacional; las redes energéticas resilientes son fundamentales para garantizar la seguridad pública moderna y el bienestar económico comunitario.
La coincidencia temporal entre estos eventos —dirigidos tanto contra una gran corporación como contra una población metropolitana— sugiere una posible alineación táctica entre células extremistas dispares. Esto destaca una disposición compartida para poner en riesgo el bienestar civil con tal de avanzar objetivos ideológicos que pueden ser presentados como anti-capitalistas o radicales ambientalistas.
Estos incidentes revelan una vulnerabilidad aguda. Atacar infraestructuras energéticas provoca fallos en cadena:
Para los defensores de la seguridad nacional, este patrón exige una reevaluación urgente sobre cómo proteger activos energéticos distribuidos y frecuentemente remotos. También plantea preguntas complejas sobre cómo monitorear grupos extremistas domésticos cuya actividad ha cruzado hacia el terrorismo, amenazando así el funcionamiento central del estado.
El apagón en Berlín y el sabotaje a la fábrica Tesla no son incidentes aislados sino alarmas conectadas. Demuestran que las infraestructuras críticas se han convertido en un frente dentro las batallas ideológicas contemporáneas; las poblaciones civiles quedan rehenes ante las acciones desmedidas de unos pocos. A medida que Alemania y otras naciones occidentales persiguen ambiciosas transiciones hacia nuevas economías energéticas, asegurar la red eléctrica misma se vuelve primordial. El verdadero costo de estos ataques no solo se mide en producción perdida o inconvenientes temporales sino también en la erosión de la seguridad pública y el peligroso precedente que establece al atacar lo esencial para nuestra sociedad moderna. La respuesta pondrá a prueba la determinación alemana para defender su infraestructura y sus ciudadanos ante esta nueva forma emergente del extremismo doméstico.
| Cifra | Descripción |
|---|---|
| 45,000 | Hogares y negocios afectados por el apagón |
| 2,200 | Negocios afectados |
| Hasta jueves | Tiempo estimado para la restauración completa de la energía |
| 3 de enero de 2026 | Fecha del evento |