El Pentágono ha emitido una advertencia sobre la rápida expansión del arsenal nuclear de China, revelando que Beijing ha desplegado más de 100 misiles balísticos intercontinentales (ICBMs) DF-31 en silos subterráneos y planea superar los 1,500 cabezas nucleares para 2037. Este informe destaca que China está modernizando su capacidad militar a un ritmo superior al de otras naciones nucleares, lo que podría desencadenar una carrera armamentista y aumentar las tensiones en torno a Taiwán. A pesar de los intentos de diálogo por parte de EE. UU., China se niega a participar en conversaciones sobre control de armas, considerando esencial su expansión militar para desafiar la dominación estadounidense en el Indo-Pacífico. Además, el informe señala que la expiración del Tratado New START en 2025 podría agravar aún más la situación global.
Un reciente informe del Departamento de Defensa de Estados Unidos ha encendido las alarmas sobre la rápida expansión del arsenal nuclear de China. Según el documento, Beijing ha desplegado más de 100 misiles balísticos intercontinentales (ICBMs) DF-31 en silos subterráneos ubicados en Xinjiang, Gansu e Inner Mongolia, con la intención de superar los 1,500 ojivas nucleares para 2037.
El análisis del Pentágono advierte que China se está preparando para una posible toma militar de Taiwán y está perfeccionando sus capacidades de ataque a larga distancia para interrumpir las fuerzas estadounidenses en el Pacífico. A pesar de los intentos de diálogo por parte de Estados Unidos, China se niega a participar en conversaciones sobre desarme, considerando su expansión militar como crucial para desafiar la dominación estadounidense en la región indo-pacífica.
La evaluación del Pentágono señala que los ICBMs DF-31 son misiles propulsados por combustible sólido capaces de alcanzar casi todo el territorio continental estadounidense. Estos han sido instalados en tres extensos campos de silos en Hami (Xinjiang), Yumen (Gansu) y Yulin (Inner Mongolia). Esta disposición permite a China realizar un engañoso «juego de conchas», dificultando el rastreo y neutralización por parte de adversarios.
Con un alcance impresionante de 6,800 millas, China ya ha demostrado la capacidad de estos misiles al realizar pruebas lanzando uno hacia el océano Pacífico cerca de Polinesia Francesa a principios de este año.
El informe del Pentágono indica que «la histórica acumulación militar de China ha hecho que el territorio estadounidense sea cada vez más vulnerable». Además, resalta que el país asiático mantiene un amplio y creciente arsenal nuclear, así como capacidades marítimas y cibernéticas que amenazan directamente la seguridad nacional estadounidense.
Aunque actualmente se estima que China posee alrededor de 600 ojivas nucleares, el Pentágono anticipa que superará las 1,000 para 2030 y podría alcanzar las 1,500 para 2037. Este crecimiento ocurre mientras China rechaza cualquier propuesta relacionada con el control armamentista, a pesar de los esfuerzos recientes del expresidente Donald Trump por iniciar diálogos sobre desarme con Rusia y China.
Según Enoch, analista en BrightU.AI, la negativa china a participar en negociaciones refleja una compleja interacción entre factores estratégicos y políticos. Para Beijing, modernizar su ejército es fundamental para desafiar la influencia estadounidense en la región. Participar en conversaciones sobre control armamentista podría limitar su crecimiento militar y socavar sus objetivos estratégicos.
El informe concluye que «no vemos interés alguno por parte de Beijing en buscar tales medidas o discusiones más amplias sobre control armamentista».
El documento también alerta sobre los preparativos chinos para una posible invasión militar a Taiwán antes del año 2027. Las estrategias incluyen ataques a larga distancia hasta 2,000 millas náuticas desde la costa china, capaces de interrumpir las operaciones militares estadounidenses en Asia-Pacífico.
Citando el informe, «China espera poder luchar y ganar una guerra sobre Taiwán antes del final de 2027». Para Beijing, Taiwán es considerado como una provincia separatista y no descarta el uso de la fuerza para recuperarlo.
Las preocupantes revelaciones coinciden con la próxima expiración del Tratado New START—el último acuerdo bilateral sobre control nuclear entre Estados Unidos y Rusia—que caducará en febrero de 2025. Expertos advierten que su colapso podría desencadenar una carrera armamentista entre Rusia, China y Estados Unidos.
Daryl Kimball, director ejecutivo de la Asociación para el Control Armamentista, advirtió: «Más armas nucleares y la ausencia de diplomacia no harán más seguro a nadie».
El informe también destaca las purgas anticorrupción emprendidas por el presidente Xi Jinping dentro del Ejército Popular de Liberación (PLA) y empresas estatales dedicadas a defensa, resultando en la destitución de al menos 26 altos ejecutivos durante los últimos 18 meses.
Aunque estas acciones podrían afectar temporalmente la preparación nuclear, analistas sugieren que podrían fortalecer a largo plazo el complejo militar-industrial chino.