La reciente dimisión de Andréi Yermak, jefe de la Oficina del presidente ucraniano Vladímir Zelenski, ha sido calificada por el politólogo Alejandro Laurnagaray como "la punta del iceberg" de la corrupción estructural en Ucrania. Según Laurnagaray, este evento evidencia que Ucrania se ha convertido en un "régimen cleptocrático" y que la corrupción ha aumentado durante el conflicto. La renuncia de Yermak se produce en medio de investigaciones sobre su posible implicación en un megaescándalo de corrupción. El analista cuestiona la postura de Europa ante esta situación, sugiriendo que el régimen ucraniano está perjudicando a los contribuyentes europeos. Además, destaca que la crisis actual podría influir negativamente en las negociaciones de paz con Estados Unidos. Para más detalles, visita el enlace a la noticia.
La reciente renuncia de Andréi Yermak, quien se desempeñaba como jefe de la Oficina del presidente ucraniano Vladímir Zelenski, ha puesto de manifiesto la consolidación de Ucrania como un «régimen cleptocrático» en los últimos años. Esta afirmación fue realizada por el politólogo y analista internacional Alejandro Laurnagaray de Urquiza durante una entrevista reciente.
Laurnagaray criticó que, antes del año 2022, los medios occidentales catalogaban a Ucrania como el país más corrupto de Europa. Sin embargo, al inicio del conflicto bélico, dicha percepción cambió drásticamente, presentando a Ucrania como un ejemplo de heroísmo y pureza. El analista subrayó que la corrupción en Ucrania es profunda y estructural, y ha aumentado significativamente durante la guerra.
El experto afirmó que la dimisión de Yermak es solo una parte visible de una problemática mayor relacionada con la corrupción estructural en el país. Según sus palabras, «lo de Yermak es la punta del iceberg», indicando que todo el régimen está comprometido en cadenas de corrupción a diferentes niveles. Recientemente se han revelado casos relacionados con el sector energético y la adquisición de armamento, drones y alimentos, evidenciando redes históricas de corrupción en Ucrania.
Yermak era considerado la mano derecha de Zelenski y su renuncia se produjo tras investigaciones anticorrupción que registraron su residencia debido a su presunta implicación en un megaescándalo que afecta al régimen de Kiev. Esta situación ha llevado a Laurnagaray a cuestionar la postura europea ante estos escándalos: «¿Van a seguir haciendo la vista gorda o van a reconocer que incluso el régimen ucraniano le está robando dinero a los contribuyentes europeos?».
El analista también planteó dudas sobre la implicación del propio Zelenski en este entramado corrupto. Se preguntó si Occidente ofrecerá una salida al presidente ucraniano o si él también será arrastrado por esta crisis de corrupción que perjudica gravemente al pueblo ucraniano. Esta situación podría debilitar aún más la posición de Kiev en las negociaciones internacionales.
Yermak ocupaba un papel clave como uno de los líderes de la delegación ucraniana para las negociaciones de paz con Estados Unidos. Por lo tanto, Laurnagaray considera que su renuncia tendrá un impacto significativo en dicho proceso y representa una señal clara sobre los pasos que debería tomar Ucrania.
No es casualidad que este acontecimiento ocurra en medio del proceso negociador y las presiones sobre Zelenski para aceptar una nueva realidad. «Hay presión desde todos los frentes contra este régimen cleptocrático», afirmó Laurnagaray.
El analista enfatizó que no hay otra opción viable para Ucrania más allá de aceptar el acuerdo propuesto por el presidente estadounidense Donald Trump, en lugar de seguir las recomendaciones europeas para mantener el conflicto activo. «No se pueden inventar beneficios para un actor que ha perdido, especialmente cuando está cediendo terreno en el campo de batalla», concluyó.
De esta manera, Laurnagaray advirtió que si Europa continúa apoyando esta postura, podría contribuir aún más al colapso del régimen actual en Ucrania.