OPINIÓN

Mi ego por las nubes, personalmente un día para... recordar

Israel Rabinowicz | Miércoles 02 de enero de 2019
Personalmente no lo conozco, nunca crucé con él una sola palabra, pero tengo un amigo que sí tiene llegada fluida y directa.

Avi Gabay llegó a la política en forma meteórica, joven aún, lo hizo desde el mundo de los negocios, económicamente ya sólido y estabilizado, estaba claro que no lo hacía para aprovecharse y vivir de ella.

En ello merece una felicitación el actual Ministro de Finanzas quien lo descubrió al formar hace 4 años su propio partido para competir en la anterior elección general, lo incorporó como segundo en su lista de candidatos al parlamento, luego ya con 8 diputados pasaron a ser parte de la coalición de gobierno bajo la jefatura de Benjamin Netanyahu, en su gabinete recibió un cargo ministerial, menos de 1 año permaneció en el mismo, en paralelo renunció también al partido con el que había llegado.

Mientras muchos interpretaron que, acostumbrado y educado en la ejecutividad del mundo de los negocios, frustrado se retiraba de la política, él se afilió al tradicional Partido Laborista, el de Ben Gurión y Rabin, que atravesaba una tremenda crisis de identidad y personalismos, estaba a la deriva y en caída libre, convertido en algo insignificante, un reducto para apellidos que vivían de las añoranzas, ideas ninguna.

Allí en la primera elección interna para designar a un nuevo jefe se anotó para pelear por su jefatura, en su contra todo un engranaje armado en 70 años de historia de Israel, con todas las encuestas en contra, al ganar una vez más a todos sorprendió. No se lo perdonaron, el desgaste se originaba dentro de sus propias filas, cuestionaban un liderazgo que les había aterrizado sorpresivamente, llegaba al periodismo y de allí a las encuestas, un futuro político cada vez más negro.

Fue cuando, de ello no más de 7 días, a mi amigo que con él tiene una llegada fluida y directa lo consulté si podía ser puente para entregarle en propias manos un sobre cerrado bajo el compromiso de no consultarme qué había en su interior, simplemente le dije que era un corto texto de no más de 5 líneas. Y así se inició ésta historia que hoy reflejo en éste comentario.

Ignoro cuantos asesores políticos y comunicacionales Avi Gabay dispone, presumo que son varios y todos ellos inteligentes y capaces, yo en ése corto mensaje me limitaba en sugerirle que tenía que dar un duro y drástico golpe de timón, en el mayor secreto, solo él podía ser parte del mismo, debía depurar el partido, expulsar a los partidos que se asociaron con ellos que son la columna vertical para intentar formar algo mayor, Tzipi Livne, ex Ministra de Relaciones Exteriores, quien se convirtió en una experta buscando partidos que pudieran cobijarla.

Mientras con mi esposa hoy desayunábamos, televisor encendido que transmitía en directo las palabras de Avi Gabay en una reunión de su partido, con Tzipi Livne sentada a su lado, boom, sin mirarla, con los ojos directos a las cámara y micrófonos lanza su bomba, le dice que decidió romper cualquier acuerdo político con ella y su partido, mostrándole la puerta de salida le desea buena suerte.

Fue un golpe de timón por nadie esperado, así lo reflejan todos los medios y comentaristas, en segundos se ganó el liderazgo y el respeto aunque muchos en lugar de aceptarlo critiquen el estilo, las formas, textual mi sugerencia, mi ego por las nubes. A partir de ahora solo puede crecer.

Con mi ego por las nubes, los acordes del concierto de la Filarmónica de Viena en su tradicional concierto de Año Nuevo le hacen un brillante acompañamiento, a mis casi 79 años son las pequeñas grandes cosas que llenan el alma, ahora falta que, a ésa edad, se produzca el milagro…


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