OPINIÓN

Merecida debacle del PSOE en los comicios andaluces

José Tomás Cruz | Miércoles 12 de diciembre de 2018
La escasa participación en las pasadas elecciones autonómicas andaluzas, en esta ocasión ha resultado un dato clave con especial repercusión negativa para las fuerzas de izquierda.

Concretamente, desde el 2004, la evolución en asistencia de estos comicios ha venido descendiendo del 74,70 hasta el 58,65 del pasado domingo día 2 de diciembre, saliendo beneficiados Ciudadanos y los inesperados resultados de VOX con sus 12 diputados.

Por mucho que se ha intentado ocultar y disimular la lacra de la corrupción y política clientelar del PSOE andaluz, sus múltiples estrategias han resultado inútiles. Los ciudadanos no son idiotas y además tienen memoria. Los dos antecesores de Susana Díaz, Chaves y Griñán, se han sentado una vez más en el banquillo como acusados en el mayor caso de corrupción conocido en España. Léase los ERE.

Pidiendo las obligadas disculpas y tal como cité en mi último artículo, milagrosamente y desde que el histórico miembro del PSOE, José Félix Tezanos, dimitió de la Ejecutiva Socialista para acceder a la dirección del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), en todos estos meses y milagrosamente, la formación socialista no dejó de acumular potenciales electores en su encuesta, con lo cual y ridículamente, Pedro Sánchez, prácticamente doblaba en sufragios a Pablo Casado (PP), pese a la escasa fiabilidad de los datos del sondeo y el cúmulo de despropósitos cometidos por el Gobierno. En el último CIS aparece un PSOE imparable y carente de todo tipo de credibilidad, cuyo único logro, tal como se ha demostrado posteriormente fue desprestigiar al antiguo y desconcertar a la opinión pública. Tal maniobra solo consiguió demostrar que con deformaciones tan burdas, el vicio del cocinado de encuestas solo genera desconfianza y, como consecuencia, huida de votantes. Para mayor ridículo, recordemos que en el CIS publicado el 14 de noviembre, se otorgaba un posible escaño a VOX y un 3,17% de votos.

Conocidos los resultados, la pugna pugna sobreviene de inmediato entre Moreno (PP) y Marín (Ciudadanos), ya que ambos tienen previsto presentar candidatura a la investidura. Cs argumenta en su defensa que el cambio solo lo puede liderar un partido en pleno crecimiento y sin antecedentes de corrupción, con el agravante de que si no son capaces de ponerse de acuerdo seguirían gobernando los socialistas otra legislatura más. Por su parte, para Casado (PP), gobernar en Andalucía supondría un espaldarazo a su liderazgo, con la consiguiente repercusión a nivel nacional, y una debacle para el PSOE que perdería su joya de la corona, quedando muy afectado Pedro Sánchez y en una situación precaria teniendo en cuenta que faltan seis meses para las elecciones municipales, autonómicas y europeas.

Los permanentes cambios de criterio por parte del presidente del Gobierno en torno a la posible aprobación de los Presupuestos Generales del Estado y la convocatoria de elecciones generales está por decidir, si bien todo parece indicar que en base a sus últimos comentarios se incline por dilatar los citados comicios. El programa de Sánchez continúa siendo harto complejo: inmigración, Cataluña, unidad de España, corrupción y un largo etc. lo enrarecen todo, y la pérdida del cortijo andaluz puede significar un gran problema de cara al futuro.

En otro orden de cosas, las payasadas del portavoz adjunto de ERC, Gabriel Rufián, en esta ocasión su repercusión ha sido meramente testimonial a la hora de evaluar las pasadas elecciones autonómicas andaluzas. Detesta la posible alianza entre el PP, Ciudadanos y VOX y el fracaso del PSOE. Gestos totalmente intranscendente para el resto de los españoles.

Lo que aparentemente se presentaba como un paseo triunfal pronto dio paso a las complicaciones. El pasado día 5, el secretario general de Ciudadanos, José M. Villegas, citó a su homólogo en el PP, Teodoro García Egea, para una primera reunión de ambos partidos. Albert Rivera insiste en que Ciudadanos posee la llave del cambio, en base a su prestigio, credibilidad como partido y ausencia de corrupción lo que le faculta para que su candidato, Juan Marín, con el apoyo del PP y la abstención del PSOE sea investido, toda vez que los verdaderamente fracasados han sido los socialistas, algo que inicialmente resulta utópico al haber quedado los naranjas en tercera posición con 21 escaños, si bien Rivera continúa empecinado en que los que han recibido un duro golpe en las urnas han sido los socialistas. La negociación que comienza será dura y compleja hasta la constitución del Parlamento Andaluz el 27 de diciembre, fecha en la que Rivera pretende tener pactado con el PP el nombre del Presidente de la Cámara, quien a su vez proponga al candidato para la investidura.

Por su parte, el presidente del PP de Andalucía y candidato a la Junta, Juanma Moreno, tiene en mente ofrecerle a la formación naranja, una de las vicepresidencias de su Gobierno (para Juan Marín), la presidencia del Parlamento y la mitad de las consejerías. Para el PP resulta evidente que quien ha ocupado el tercer puesto en las elecciones, no puede pretender mayor legitimidad que quien ha quedado segundo, y todo ello siempre contando con la concurrencia de los 12 escaños en la Cámara Andaluza.

El PP Andaluz se propone agilizar y cerrar pronto las negociaciones, lo que no obsta para que puedan aparecer nuevos e inesperados problemas entre ambos partidos que perturben el alcanzar un resultado, y como no, la prosperidad de todos los andaluces y la del país.

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