CLAVES

Sistemas agroalimentarios: Mala salud, menor productividad, gases de efecto invernadero

Virginia González | Martes 07 de noviembre de 2023
Los sistemas agroalimentarios, la forma en que producimos lo que comemos, comportan enormes costos ocultos, que equivalen, al menos, a 10 billones de dólares anuales, según un informe que analiza 154 países. Los costos son mayores para los países de ingresos bajos.

El costo de los alimentos no es solo el que se paga en los mercados. Los sistemas agroalimentarios tienen “costos ocultos” o reales que afectan a nuestra salud, a la economía y al medio ambiente y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) los cuantifica, por primera vez, en un 10% del PIB mundial.

De acuerdo con la edición de 2023 de El estado mundial de la agricultura y la alimentación (SOFA), la mayor parte de los costos ocultos, esto es, más del 70 %, viene determinada por dietas poco saludables con alto contenido de alimentos ultraprocesados, grasas y azúcares, que causan obesidad y enfermedades no transmisibles y provocan pérdidas de productividad. Estas pérdidas son especialmente elevadas en países de ingresos altos y de ingresos medianos altos.

Un 20% de los costos guarda relación con el medio ambiente y se deriva de las emisiones de gases de efecto invernadero y nitrógeno, los cambios del uso de la tierra y la utilización del agua. La FAO dice que es un problema que afecta a todos los países y admite que “es probable que su magnitud esté subestimada por las limitaciones de datos”.

Finalmente, los problemas relacionados con la pobreza y la subalimentación representan un 5% de los costos ocultos y afectan principalmente a países de ingresos bajos.

Los más perjudicados, los más pobres

Los países de ingresos bajos son, en proporción, los más perjudicados por estos costos ocultos, que representan más de una cuarta parte de su PIB, frente a menos del 12 % en países de ingresos medianos y menos del 8 % en países de ingresos altos.

El informe señala que las nuevas estimaciones a nivel nacional constituyen “un primer paso hacia la sensibilización”, aunque admite que están “incompletas e incluyan un elevado grado de incertidumbre”.

Son necesarias evaluaciones de los costos reales que también tengan en cuenta el costo de las diferentes medidas de reducción (el aspecto en el que se centrará el informe del próximo año) para adaptar las políticas, los reglamentos, las normas y el capital privado hacia sistemas alimentarios sostenibles.

¿Comida más cara?

¿Abordar los costos ocultos aumentará el precio de los alimentos? Los expertos de la agencia de la ONU responden que dependerá del costo oculto que se aborde y los instrumentos que se utilicen.

Por ejemplo, si se incrementa la productividad del sector de la alimentación y la agricultura, se ejercería una presión a la baja en los precios de los alimentos.

La agencia también cita impuestos o reglamentos que estipulen prácticas menos dañinas para el medio ambiente complementadas con asesoramiento para limitar los costos ocultos.

Además, señala que “las mejoras de la salud pública que conducen a un aumento de la productividad se podrían traducir en mayores ingresos para los hogares”.

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