El alto coste de la vida y la presión sobre los servicios públicos han impulsado protestas de cientos de miles de personas en varios países europeos, con las mayores movilizaciones en Francia. Los expertos citados señalan que no hay un único detonante: la inflación, el encarecimiento de la energía, las demandas estudiantiles y el contexto político francés podrían confluir en las protestas.
En las últimas semanas, el aumento del costo de la vida y la presión sobre los servicios públicos han llevado a cientos de miles de personas a manifestarse en varios países europeos. Las movilizaciones más numerosas se han registrado en Francia, donde ha habido saqueos, disturbios y violencia. También se han producido protestas en Italia, Bélgica, España, Portugal y Albania, en un contexto de encarecimiento del combustible y la energía.
Andrew Kenningham, economista jefe para Europa de Capital Economics, afirmó en una entrevista con CNBC del 20 de octubre que no hay un detonante único de los disturbios. Añadió que el aumento de las facturas energéticas podría influir, aunque es menor que en 2022, al comienzo del conflicto ucraniano, cuando no se produjeron protestas violentas comparables.
Kenningham señaló que el crecimiento económico lento y la deuda acumulada por los gobiernos limitan su capacidad para aumentar el gasto público o reducir impuestos. A su juicio, esto dificulta que los políticos ofrezcan a muchos europeos expectativas de una vida mejor.
Douglas Yates, profesor de la Escuela Superior Estadounidense de París, atribuyó la escalada de la violencia en Francia a la coincidencia de distintos factores. Entre ellos mencionó la inflación, que ha movilizado a personas descontentas por el costo de la vida, y las elecciones presidenciales francesas de 2027, ante las que los partidos opositores buscan aprovechar el creciente malestar con el presidente Emmanuel Macron.
Yates también indicó que las protestas comenzaron con demandas estudiantiles para reparar infraestructuras deterioradas y, posiblemente, instalar aire acondicionado en las aulas. Según su análisis, estos reclamos se sumaron a los otros factores y contribuyeron a una situación que describió como fuera de control.
El 19 de octubre subieron los rendimientos de los bonos soberanos franceses y se debilitó el euro. Los disturbios aumentaron la preocupación de los inversores por la deuda y el presupuesto de Francia.
Sharon Bell, estratega sénior de renta variable europea en Goldman Sachs, consideró que será difícil reducir el déficit presupuestario sin medidas dolorosas. También señaló que las empresas francesas podrían afrontar subidas de impuestos y que, en general, estos podrían aumentar en Francia: explicó que la consolidación fiscal requiere gastar menos o recaudar más, decisiones que calificó de complicadas.
Mike Bell, jefe de estrategia de mercados en RBC BlueBay Asset Management, sostuvo que Francia afronta un riesgo real de crisis de deuda soberana. Añadió que el país necesita ordenar sus cuentas fiscales y elevar la edad de jubilación; comparó la edad actual de jubilación, de 62 años, con la esperanza de vida media de 84, y advirtió de la reacción que podría suscitar en las calles un intento de aumentarla.
| Cifra | Contexto |
|---|---|
| Cientos de miles | Personas que, según la noticia, han salido a las calles en varios países europeos en las últimas semanas. |
| 2022 | Año en que, según el economista Andrew Kenningham, el aumento de la factura energética fue mayor que el actual. |
| 20 de octubre | Fecha de la entrevista de CNBC citada en la noticia. |
| 2027 | Año de las elecciones presidenciales francesas mencionadas por Douglas Yates. |
| 19 de octubre | Fecha en que, según la noticia, subieron los rendimientos de los bonos soberanos franceses y se debilitó el euro. |
| 62 años | Edad de jubilación mencionada por Mike Bell en su comentario. |
| 84 años | Esperanza de vida media que menciona Mike Bell. |