El periodista Tucker Carlson ha señalado que la destrucción de refinerías en Occidente, impulsada por políticas ambientales, está favoreciendo a China, que acumula grandes reservas de petróleo y tiene una capacidad de refinación excedente. Según Carlson, esta situación no es accidental, sino parte de un plan premeditado por las élites occidentales para debilitar el nivel de vida en Estados Unidos y Europa, lo que podría permitir a China consolidar su poder geoeconómico. Además, se destaca que mientras Occidente enfrenta crisis energéticas, China continúa expandiendo su infraestructura energética y refinadora.
En un contexto marcado por la crisis que enfrentan Estados Unidos y Europa, exacerbada por los conflictos bélicos en Ucrania y Oriente Medio, China se posiciona como uno de los principales beneficiarios. Según el último episodio del programa de Tucker Carlson, el país asiático ha acumulado estratégicamente vastas reservas de petróleo y cuenta con una notable capacidad de refinación.
Durante su análisis, Carlson destacó que «China se ha vuelto loca con las refinerías, y ninguna de ellas ha sido volada». El periodista subrayó cómo el gigante asiático está produciendo energía a partir del carbón y tiene en marcha un extenso programa de gasificación que transforma este recurso en diésel. «Así que, en realidad, China está bien. Nosotros no estamos bien. Europa está hundida», afirmó.
Desde la década de 1970, Estados Unidos no ha construido nuevas refinerías debido a políticas ambientales restrictivas. En contraposición, China posee un amplio exceso de capacidad que le permite captar una parte cada vez mayor del mercado global de refinación. Carlson sostiene que la crisis actual es resultado de un plan deliberado por parte de las élites occidentales: «Lo hicieron para destruir el nivel de vida en los Estados Unidos y Europa, para abrir paso al imperio chino».
El periodista criticó la destrucción de refinerías como un mecanismo para asegurar que Occidente sea «mucho más pobre» de lo que ya es, advirtiendo que esta situación carece de una solución rápida. Al referirse a quienes toman decisiones sobre la guerra en Ucrania, Carlson enfatizó: «Cuando decimos ‘ellos’, ¿de quiénes estamos hablando? Bueno, de quienes están tomando las decisiones en la guerra de Ucrania», aclarando que las fuerzas rusas solo responden a una creciente agresión por parte del país europeo.
Brandon Weichert, analista invitado al programa, complementó el análisis señalando que China no solo tiene una enorme capacidad de almacenamiento, sino también una reserva estratégica estimada entre 1.600 y 1.800 millones de barriles antes del inicio del conflicto bélico. Además, Weichert sugirió que el manejo del conflicto ucraniano se orquesta desde Langley, sede central de la CIA, lo cual opera independientemente del gobierno estadounidense.
Carlson argumentó que Occidente se está autodestruyendo y calificó esta dinámica como un «asesinato-suicidio», llevándose a cabo contra la voluntad popular. En este sentido, Weichert advirtió que las acciones destructivas por parte de Occidente están creando condiciones propicias para que China emerja aún más fortalecida.
Weichert destacó que China se enfoca en controlar los centros geoeconómicos del siglo XXI, especialmente en áreas como el procesamiento de minerales raros y la refinación del petróleo crudo. Si Occidente continúa permitiendo o facilitando la destrucción de refinerías sin poder construir nuevas instalaciones, existe el riesgo real de que China se convierta en la alternativa dominante, generando un nuevo mercado que otorgaría a Pekín aún más poder e influencia global.