Las relaciones entre Reino Unido e Israel se encuentran en su punto más bajo en décadas, según Paul Adams. La reciente respuesta del Ministro de Relaciones Exteriores israelí, Gideon Saar, refleja la indignación compartida por muchos israelíes ante la ideología violenta de algunos colonos. Aunque hay un creciente sentimiento de opresión internacional hacia Israel, los palestinos ven esto como un avance, destacando las sanciones adoptadas por varios países y considerándolo un cambio significativo en la relación entre el Reino Unido y Palestina. El embajador palestino en Londres ha calificado estas acciones como pasos valientes que podrían facilitar la independencia del Estado de Palestina. Sin embargo, la ocupación israelí sigue siendo una realidad inalterada.
La atmósfera tensa y cargada que suele acompañar las elecciones en Israel ha influido en la contundente respuesta del ministro de Relaciones Exteriores, Gideon Saar. Sin embargo, es probable que muchos israelíes compartan su indignación. La ideología violenta y mesiánica de ciertos colonos es vista por muchos como un problema grave, e incluso algunos los consideran una vergüenza nacional.
No obstante, esto no implica que estén de acuerdo con la afirmación de que los asentamientos construidos sobre tierras capturadas durante la Guerra de los Seis Días de 1967 sean ilegales. De hecho, la mayoría rechaza vehementemente las acusaciones del ex primer ministro Ehud Olmert, quien el año pasado criticó a su sucesor Benjamin Netanyahu por convertir a Israel en un paria internacional.
A medida que la presión internacional aumenta —manifiesta en protestas durante eventos como Eurovisión o en la emisión de órdenes de arresto contra sus líderes—, muchos israelíes sienten que se cierran las paredes del desprecio global. Esto genera ansiedad y una postura defensiva entre la población.
Por el contrario, para los palestinos, esta situación representa un avance significativo. El ministerio de Relaciones Exteriores palestino ha elogiado a los países que han adoptado sanciones y ha solicitado «medidas urgentes y concretas» para detener lo que califican como una «empresa de asentamientos ilegal» por parte de Israel.
En Londres, el embajador palestino Dr. Husam Zomlot describió la decisión del gobierno británico como «un punto de inflexión en la relación entre el Reino Unido y Palestina». Afirmó que los «valientes pasos» dados por Gran Bretaña ayudarían a allanar el camino hacia la independencia del Estado de Palestina dentro de las fronteras de 1967, con Jerusalén Este como su capital.
A pesar de este optimismo, Zomlot es consciente de que la realidad de la ocupación israelí, que dura ya 59 años, no ha terminado ni ha cambiado sustancialmente.