Acusaciones contra un funcionario público francés revelan que presuntamente drogó a varias mujeres para hacerlas orinarse. Anaïs, una de las víctimas, ha expresado su frustración por la lentitud del proceso judicial, que ha tardado más de siete años en avanzar desde su primera denuncia. Las afectadas sienten que no son tomadas en serio y enfrentan lo que describen como "victimización secundaria" debido a las exigencias del sistema judicial. Expertos de ONU Mujeres han señalado la necesidad urgente de que las autoridades aborden los casos de agresión sexual facilitada por drogas, ya que las demoras están destruyendo vidas.
Un laboratorio en Francia ha comenzado a buscar diuréticos entre las 400 sustancias que rutinariamente analiza, en un contexto marcado por las acusaciones de varias mujeres contra un funcionario público, Nègre. Este caso ha estado en el centro de la atención pública durante años.
Anaïs, una de las denunciantes, recuerda su encuentro con Nègre hace 15 años y expresa su frustración por la lentitud del proceso judicial. A pesar de haber informado a la policía en 2019, no recibió noticias sobre el avance del caso hasta 2023, lo que le generó una sensación de aislamiento y desesperación.
“Durante cuatro años estuve sola con el conocimiento de que era víctima. No sabía qué hacer”, afirma Anaïs, quien ahora tiene 42 años. Su caso no es único; muchas mujeres comparten sentimientos similares respecto al sistema judicial.
Marie-Hélène, otra víctima, describe la espera como una “victimización secundaria”. Ella señala que se ve obligada a demostrar el impacto emocional de lo ocurrido mediante informes psiquiátricos y notas específicas. “No sentimos que se nos tome completamente en serio”, comenta.
Kalliopi Mingeirou, representante de UN Women, subraya que los gobiernos y sistemas judiciales deben intensificar sus esfuerzos para abordar los casos de agresiones sexuales facilitadas por drogas. Según ella, los retrasos en estos casos están “destruyendo vidas de mujeres”.
A pesar de las críticas recibidas por parte de las víctimas, las autoridades francesas no han respondido a las inquietudes planteadas sobre su manejo del caso. Mientras tanto, Marie-Hélène ha decidido romper su silencio: “No tengo que esconderme; soy una víctima”, afirma con determinación.
Para ella, hablar públicamente sobre su experiencia es crucial. “Es importante porque permite a otras víctimas reconocerse y presentar sus propias denuncias”, explica. La necesidad de abordar temas relacionados con la violencia sexual y sexista es más urgente que nunca.